• Fátima Pecci Carou

Una impresión de la muestra de Marcia Schvartz


Subirse a un tren fantasma del estilo Stravaganza es la condición que propone Marcia Schvartz para atravesar su pintura. En esta muestra logra hacer un exorcismo crítico, sacando para afuera los espíritus históricos macabros que son de todxs, no solos los suyos. y la pintura parece ser la mejor crónica, la única capaz de contar con vehemencia sobre procesos políticos, infiernos, religión, tradición y traición y el humor nac & pop.

Están los retratos de personajes populares, como por ejemplo el punki fanzinoso, la dj tecno retro, las estudiantes jiponas y militantes de bellas artes, la chica melancólica depresiva, el chico que milita en la JP Evita. La muestra en sí es dark, Marcia sabe como mezclar lo dark con lo popular. ¿Será que hay algo de lo popular que es dark?

Algunos collages tienen una impronta ordinarionga, esa cosa de mezclar papel de diario con tela, con objetos tipo celulares viejos, pedazos de cds, cartón, son casi ensamblajes grasas que por momentos recuerdan a esos espantosos trabajos prácticos, típicos de estudiante de bellas artes del IUNA amateur trash punk, pero Marcia tiene eso que la hace ser una artista destacada y es que en ella ese tipo de técnica no queda trucho.

La muestra se llama Ojo y son los ojos de ella mirándolo todo, haciendo lecturas muy críticas sobre el peronismo y la política, entendiéndola como un escenario de títeres, y también le pega palos a las instituciones de arte como grandes fachadas y escenario de caretas. La careta emoji con la que lúdicamente se puede cubrir el rostro de Isabelita lo sintetiza bien.

La pregunta es: ¿Marcia es careta? exponer en Fundación Fortabat, Puerto Madero, ¿es careta? ¿Exponer personajes populares y hasta la serie del norte, ¿es medio careta también? Quizás si lo hace otrx artista lo es. Pero nuevamente, Marcia tiene la habilidad y la astucia de ser careta sin serlo.

Las series Las conchudas y Las furias parecen una reivindicación de la venganza de la artista mujer, pintora, fea, ácida y encima con técnicas que al arte contemporáneo le parecen re grasas, una manera que tiene Marcia de de meterle el dedito a lo cool del arte contemporáneo.

Una dibujante y una pintora no puede no ser crítica, no hay un solo elemento que sea decorativo. Aun en la serie de las cerámicas preciosas del ultimo piso, al lado de las reliquias egipcias que son colección de la Fundación, con colores vibrantes, formas exóticas, joyitas salvajes, aun ahí hay crítica, las obras se te imponen soberbiamente, te señalan, son violentas, desde el tema hasta las pinceladas, son desprolijas, parece que en cualquier momento algo se va a despegar, algún cartón se va a caer, pero eso resulta algo imposible, porque las ideas que las sostienen están pegadas con venganza.

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