• Pablo Daniel Cabaleiro (el Mago sin Dientes)

Romero Brest más que nunca


La pregunta acerca de qué es el arte contemporáneo ha inundado dossiers de revistas y catálogos de editoriales. Las respuestas se orientaron a las características espacio temporales del arte. Existe un consenso ortodoxo que piensa al arte como presente perpetuo y deslocalizado. Sea que el arte contemporáneo haya comenzado después de la segunda guerra mundial en distintas capitales de Occidente o a fines de los 80 en China y el Sudeste Asiático: “el fin de la historia” y el avance del neoliberalismo empujaron hacia arriba la burbuja financiera. El arte con su burguesía y proletariado de jet set circula libremente por las ciudades (hubs) del mundo.

Ahora bien, la contracción de la economía y el avance del neonacionalismo amenaza el corazón del arte mientras las fronteras se cierran. Éste tiene estrategias para sortear las barreras aduaneras. No llevar obras de madera a Chile, ninguna pieza que ofenda al islam en Dubai, ninguna obra hecha con chicle en Singapore. Sin embargo, ¿El cierre de fronteras y el proteccionismo en Estados Unidos como puede afectar al mundo del arte?

¿Qué harán los hijos improductivos de la burguesía que no pagan impuestos y viajan de feria en feria, de museo en museo, y de galería en galería para enfrentar este problema. ¿Proliferarán las piezas que engañen a los agentes de la aduana? ¿Serán los artistas deportados en masa? ¿Los curadores de Kansas definirán los temas curatoriales de las bienales? ¿Los artistas de Ohio tomarán el poder? Un malón con cuadros de paisajes y figuras cargadas de materia surge del centro de la tierra, de la naturaleza muerta.

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