Somos el lugar donde se esconden los electrones

April 25, 2017

 

 

¿Por qué hay pocas exhibiciones de mujeres en los museos de arte si la mayoría de sus directores/curadores son mujeres o maricas?

 

En una charla con Sofía Olascoaga me explicaba algo así como que en muchas ocasiones las tareas de los capos de las instituciones son administrativas: tapar agujeros, hacer malabares con los presupuestos, dejar a todos contentos, etc. Y a su vez que el modelo es similar a lo que pasa en los hogares, típico del patriarcado: reducir el trabajo de las mujeres a estos quehaceres.

 

De esta forma se acotan las posibilidades de desarrollar investigaciones o proyectos que puedan funcionar como alternativas a los lugares comunes ya que es un riesgo a la hora de rendir cuentas.

 

Entonces, ¿se puede tener éxito en el mundillo del arte porteño sin necesariamente convertirse en el ama de casa de las instituciones?

 

Y con éxito me refiero a tener libertad de expresión.

 

Una ciudad donde los museos son barcos fantasmas anclados con tesoros enmoheciendo en su interior es un lugar por lo menos desafiante para quien se interese por la historia, la memoria y el devenir de este loco que es el arte contemporáneo.

 

Pero pese a todo esto, Gala Berger junto a Marina Reyes Franco fundan en el 2010 La Ene, el primer museo de arte contemporáneo de Buenos Aires. Un poco para marcar la ausencia de un espacio de crítica y experimentación, también para impulsar actividades reflexivas sobre el desarrollo y las problemáticas del arte en Latinoamérica, con diversas jornadas y residencias donde participan personas de todos lados. Suena como el proyecto ideal pero en su comienzos no todos lo entendieron así.

 

No hace falta tener demasiada experiencia en gestión cultural para saber lo que cuesta mantener una sala con contenidos a tope y las facturas al día.

 

La Ene siempre me dio esa sensación de esperanza que también me dan las obras de Gala Berger,

y si bien es cierto que mi opinión esta atravesada por el afecto, también es cierto que no por nada somos hermanas.

 

En su ultima exhibición, Sin valor legal, en la galería Big Sur, Gala toca diversos temas recurrentes en su obra, como el problema del tiempo, el territorio y la espacialidad ligadas a políticas de migración, xenofobia y diversidad.

 

Desde que visité la muestra pienso a diario en esas imágenes holográficas que presentó, donde importantes monumentos dedicados a luchas y resistencias funden a otros monumentos por la paz. Algo tienen de hermoso esos objetos, casi mágicos, donde dos imágenes conviven en un mismo cuerpo como guiñándole un ojo a la física cuántica pero sin mucha pretensión. Pienso en la transición, en la manera en la que cambian y me pregunto ¿qué hay en el medio de esas imágenes? Creo que esta pregunta sobre los límites esta presente en todos los trabajos de la muestra, la artista también denuncia un hecho de discriminación dando visibilidad al caso de Claudia Córdova Guerra que fue detenida por supuesta posesión de drogas y condenada por su condición travesti agravada por ser peruana, usando un articulo de la constitución nacional. La exhibición fue casi simultánea a los sucedido con la pintura “a cajón abierto” de Dana Schutz en el Whitney Museum, que desató una polémica ya que la artista eligió uno de los espacios mas reconocidos del arte a nivel internacional para presentar una pintura donde se deformaba la imagen de Emmett Till, un niño afroamericano asesinado por la policia estadounidense yaciendo en el cajón. Dan ganas de tomarse un cafecito con Dana para charlar del oportunismo en el arte y la apropiación cultural, no mencioné que la artista es blanca, pero tampoco había aclarado que gala es blanca y descendiente de franceses. No me pareció que importara detenerme en ese detalle porque ademas de demostrarnos que podemos accionar de una forma personal y particular, sin perpetuar modelos caducos del sistema del arte, Gala también encarnaría la versión respetuosa y combativa del artista que se ubica a la hora de hablar de un tema que puede excederle a nivel personal. En la muestra no vemos fotos de la mujer trans, no hay un uso violento de su imagen o su identidad, a su vez distintos recortes de textos de Johan Mijail y Jorge Díaz, escritos en primera persona nos cuentan realidades que parecen pertenecer al mundo de la prostitución pero están finamente seleccionados como para abrir el juego e invitarnos a identificarnos, a pensar el propio cuerpo como el único territorio que habitamos y al que pertenecemos, que somos intinerantes, que nuestra naturaleza se transforma constantemente y que esto imposibilita el hecho de que nos juzguen solo por ser extraños o un resto social no perteneciente. De alguna forma Gala esta haciendo un llamado a aquellos que nacieron exiliados y se apropiaron de dicha condición, y a luchar por lo que somos.Somos el colectivo que habilita las posibilidades, lo que no aparece en las transiciones holograficas, somos el lugar donde se esconden los electrones cuando desaparecen, una dimensión paralela inimaginada, somos un salto, somos seres humanos, aliens, nadie sabe como llegamos acá, no le debemos nada a nuestros creadores anónimos, ni a las instituciones, ni a nuestros jefes, ni a nuestros amantes, ni a nuestros colegas, somos travestis, somos peruanas, somos blancas, negras, verde inmaduro y multicolor. El inagotable lado b, somos muchas, estamos juntas y no vamos a parar hasta dejar el mundo patas para arriba, arriba, arriba arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba.

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