• Cecilia Palmeiro

El mundo donde queremos habitar


Beba Eguía es un personaje mítico de la cultura argentina under. Artista de la vida, musa mística de escritores como Néstor Perlongher y activista del Frente de Liberación Homosexual, madre adolescente y eterna joven, Beba Eguía trabajó toda su vida como traductora y editora, pero su pasión verdadera fue siempre la escultura. Su vida nómade, marcada por el exilio político en 1976, que la llevó a vivir en México, Madrid y Copenhague, con su segundo marido David Viñas, y los diversos exilios económicos posteriores en varias ciudades de los Estados Unidos junto con su compañero Ricardo Piglia, dificultaron la continuidad de su trabajo artístico a la vez que le dieron perspectivas y técnicas que estudió en sus viajes por el mundo. Una vez reinstalada en Buenos Aires, en 2012, Beba retomó la cerámica, pero por poco tiempo, ya que la enfermedad de su amor requirió su total dedicación a las tareas de cuidado que “naturalmente” recaen sobre las mujeres sin reconocimiento ni compensación. Luego de la partida de su compañero, Beba juntó la energía necesaria para emprender la aventura artística que deriva en su primera muestra individual: Pajerías, inaugurada el 15 de noviembre en El Universo y en exhibición hasta el 6/12.

Hace tan solo unos meses Beba desempacó algunas esculturas que había logrado hacer en medio de tantos remolinos y montó un taller en su casa. Al calor de la marea feminista y del desborde que esta produce, Fernanda Laguna descubrió casi por casualidad algunas de estas esculturas (que hasta entonces se había negado a mostrar, incluso a las más íntimas), e inmediatamente le propuso curar una muestra con esas piezas y las otras que Beba comenzaba a producir en esta nueva etapa de su vida. La muestra es un exponente del arte que emerge como efecto de la subida de la marea: el encuentro entre amigas y el tejido de la sororidad, el apoyo mutuo a nuestros emprendimientos, la valoración de nuestra sensibilidad estética (muchas veces desjerarquizada en el mundo del arte) y la osadía de construir nuestras redes por fuera del circuito comercial del arte contemporáneo. “Pajerías” es una muestra pensada y producida entre amigas (curada por Fernanda en su local El Universo, con texto de la querida María Moreno), orientada a hacer arte porque sí, pensando el arte como proceso vital y no como resultado comercial. Sin embargo, la muestra trascendió el circuito de las amigas para conmover a distintos públicos, desde artistas y críticxs consagradxs hasta jóvenes interesadxs en el arte, que se acercaron a ella sin saber quién era Beba ni su historia (de por sí atractivas), solo por las obras en sí mismas. La inauguración fue una gran fiesta por donde desfilaron toda clase de locas y sin quererlo se convirtió en un hit.

La exhibición cuenta con seis escenas (sets de esculturas, algunas compuestas por varias piezas) en las que la ternura y la belleza se combinan con una extrañeza lúdica que atrapa la mirada de lxs espectadorxs en el desciframiento de su singularidad. Tal vez sea esa tensión entre lo que podemos identificar como figuración de lo cotidiano y un plus de rareza onírica lo que nos cautiva de esas esculturas. Dos hombres con cabeza de elefantes beben en un bar. Una procesión de fantasmas (con reminiscencias de la Santa Muerte) recorre una noche de cielo estrellado. Dos putini (versión libre y queer de los angelitos renacentistas) se toquetean desnudxs en una cama bajo la sábana. Alguien duerme en un sofá rosa leyendo. Alguien más (los géneros son neutros) en una cama quebrada por la mitad. Colores pastel, brillos nacarados y

estrellitas metalizadas. En Beba todo es estilo: es la persona con más onda que conocemos todxs los que la conocemos. Sus obras tienen esa complejidad entre lo bello y lo sublime, ese plus de no-sé- qué que nos deja picando la palabra, la sensación que queremos aprehender y transmitir pero no sabemos cómo. La constelación que es “Pajerías” encarna la más alta ambición del arte: cada pieza y todas juntas logran plasmar en su propio lenguaje algo intraducible, inasible, inquietante, agudo y placentero a la vez, que quisiéramos llevarnos con nosotrxs. Abren un mundo donde queremos habitar.

Pajerías de Beba Eguía

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