Guardia Vieja

December 5, 2017

 

EN EL COMITÉ


Estamos acá y también no:
la piedra no es piedra, no era y no será
como el verano en el Comité de Guardia Vieja.
Qué calor hacía o mejor dicho:
qué calor nos goteaba a los dos
de la nuca hasta abajo en el huesito.
En semanas nadie se asomó
porque en verano hasta la Revolución
se toma días. Pero no nosotros dos.
Nosotros dos seguíamos firmes
haciéndole la venia a Lenin. Una
catarata en tu overall azul humedad y
las remeras en las sillas de plástico, blancas.
Dejamos de leer por un momento
los Cuadernos de Octubre y me dijiste:
¿qué pasa si nos torturan? A vos seguro
que te violan con lo lindo que sos.
¿Te parece?, me dijiste y te quedaste
pensando: no debe ser tan terrible,
tendríamos que hacer la experiencia.
Y ahí en el localcito nos violamos
como si fuéramos los torturadores más salvajes.
Después nos fuimos a Corrientes a comer
un helado de naranja entre los dos.

 

*

 

LAS ELEFANTAS


Las elefantas enloquecidas atacan las aldeas
y arrancan los sarong teñidos de colores
brillantes de las cuerdas donde se secan al sol
cuando el viento del Este los arremolina como una tela
de Sonia Delaunay. Se impacientan con los géneros
que flamean como los toros bravos esas gigantas azules,
ya sé, no son azules pero me gusta así.
Los veloces guardias forestales les disparan dardos de sueño
pero están tan furiosas que pisan a sus crías
y aplastan las chozas y derriban las cercas.
Hasta agarraron a un uniformado y lo arrojaron
al aire retorcido cayendo al polvo como un muñeco ensangrentado;
ellas que eran tan mansas y se desplazaban lentas
por las llanuras en fila (india)
triscando las hojitas más nuevas de las ramas bajas
ahora galopan
(¿galopan las elefantas?
¡solamente acá galopan!)
para que todo tiemble,
para que todo retumbe,
para que todo estremezca, 
para que todos sepan que las elefantas están enojadas.

 

*

 

LAS FLORES LILA
 
Frente a mi casa en Adrogué
florece un jacarandá sólo un mes al año, 
con ese color que no es ni triste ni alegre
sino que hace vibrar el aire como una pintura
puntillista que dice que hay vida y que puede ser hermosa.
En la Plaza San Martín hay más jacarandáes
y con las flores que se acumulan en el suelo
cada generación le enseña a la otra
como sale la leche del pito de los nenes
apretando en la punta redonda y agujereada:
claro, es sólo una gotita y el pito no es flor…
tampoco se sabe del sexo pero nunca
olvidaremos que en la belleza 
siempre hay un misterio
que nos toca o nos tocará
si es que vivimos.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

RECENT POST

March 25, 2020

March 19, 2020

March 19, 2020

March 19, 2020

March 11, 2020

March 4, 2020

Please reload