• Nico Gulluni

Nadie se enamora escuchando a Schönberg


El pabellón de las golondrinas está desierto ¿Dónde está la belleza? Sólo hay golondrinas encerradas en su interior sin ningún motivo Su Shi, poeta de la dinastía Song

Dicen que Confucio hizo un viaje de 4 días solo para hablar con el maestro de música del principado de Lu. Cuando volvió dijo "Lo único que podemos saber de música es lo siguiente: primero, hay una apertura con todos los instrumentos tocando al unísono; a partir de aquí fluye con armonía, claridad y continuidad; y después termina".

No podemos saber a ciencia cierta cómo sonaba la China del S V antes de Cristo, pero a mí me alcanza con esto para imaginarme, aunque valga también para referirse tanto a un motete de Palestrina como una obra de Steve Reich. Pero la pregunta que me interesa más que nada es cómo suena hoy Buenos Aires. Si me guío por las obras que va a dirigir Barenboim en la temporada 2018 del Colón, entonces Buenos Aires sonaría a Brahms. Pero no podemos negar que los bombos, los cantos y los gases lacrimógenos también forman parte del soundtrack triste de este verano porteño. Cómo construimos hoy un mapa sonoro de nuestro tiempo y nuestro lugar? No es necesario tampoco que los compositores incluyan compulsivamente sonidos de la vida cotidiana en sus obras para que estén en contacto con su contemporaneidad, démosle una chance a la abstracción por favor. Adorno admite que la música de Schönberg estaba de acuerdo con el espíritu de su época, pero, hay que ser sincero, nadie se enamora escuchando a Schönberg (pruébelo usted mismx, en su próxima cita use el Op.11 N°1 como música de fondo).

Poca música contemporánea argentina se programa en los ciclos de concierto de nuestras ilustres instituciones musicales. Y muchas veces, cuando lo hacen, es mucho más interesante lo que dice el programa de mano que lo que finalmente se escucha (guardo casi todos los programas de los conciertos a los que voy). La especulación le quita el lugar a la belleza. Existen , sin embargo, instancias como el ciclo de música contemporánea del San Martín (que es sólo una vez al año), o espacios que se filtran por la grieta entre el submundo de la academia y las instituciones. Busquen el ciclo de música contemporánea "Mínimo un Lunes"; y estén atentos a próximas presentaciones. Conjugando la participación de instrumentistas y compositores jóvenes con otros más experimentados (perdón por el eufemismo) es un espacio para encontrarse con nuevas músicas, producidas al calor de la autogestión y la relativa libertad que puede brindar el trabajo artístico no remunerado.

Me gustan los compositores que siguen confiando en trabajar con el material más importante de esta disciplina, el sonido. Más allá de las ideas, procedimientos y especulaciones, el trabajo minucioso, sutil, y casi obsesivo sobre esta materia informe. Busco una música que no necesita explicación ni traducción, que se basta a sí misma al margen de los hipertextos y las

referencias. Con una continuidad discursiva implacable, con claridad, y armonía (aunque el siglo XX se haya empeñado en desbaratar ésta última).

La mejor definición que encuentro para esta música es "El hexagrama N°57 del I- Ching". Que puede traducirse (un poco libremente) como la fuerza penetrante de lo suave. La imagen de los vientos que se siguen uno a otro.

Ahora tómense 15 minutos y escuchen, porque me cansan las palabras: https://soundcloud.com/diego-taranto- 889840924/pared-2014

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