• Ayelen Agüero

SABOR A CONURBANO


La primera vez que escuché el título del libro de Arlen, pensé en mi amigo punky Manu, arias “Faca”. Con quien compartí varias noches, madrugadas y mañanas por el sur del conurbano entre mis 15 y 17 años, mi época más rebelde de enfrentamiento con la escuela católica, cruces de opiniones con mis padres, una identidad que aún no se definía y la sentía corrompida cuando entraba en comparaciones con mis compañeras del polimodal. Una calle que se me presentaba para esquivarle a la realidad en la escuela y en mi casa.

A Arlen la conocí hace poco en la puerta de un bar, y una de las primeras conversaciones que tuvimos fue sobre cruzar puentes y autopistas para ir a trabajar, ir a la facultad, ir a recitales, hacer talleres, etc. Luego se presentó como poeta.

Siguió el entusiasmo de leer su primer libro, ya que presentía que en la primera línea me iba a sentir identificada, o quizás iba a ver un mundo cercano al mío: la vida en el conurbano.

En “Facas en navidad” encuentro ese mundo poético-escénico de barrio, donde habitan distintos personajes que cada uno tiene su historia particular. Arlen los presenta en detalles simples pero con grades escenarios.

Esos escenarios en su gran mayoría presentan leitmotivs, música y acordeones de fondo. La cumbia toma el poder y la calle como protagonista de secuencias, entre ellas la del junte en la plaza, los monoblocks de Tablada, los encuentros con “La Negra”, la gente trabajadora que va y viene del conurbanos todos los días a trabajar, y hasta de la vecina que vende Avon para tener esos pesitos para llegar a fin de mes y darle de comer a todos sus hijos.

Me reía casualmente el otro día con un amigo; a quien le contaba que a los 15 años mi primer trabajo fue ser revendedora de Avon, me lo había tomado bastante enserio, y sobre todo aprovechaba tocarle el timbre a las vecinas, entrar a la casa, y ponerme hablar con ellas. Siempre sacaba alguna historia en particular, un noticia del barrio. No necesitaba de la tele.

Arlen es de un barrio muy parecido al mío que vivió la decadencia post 90 en donde los almacenes de barrio se fueron cerrando y fueron reemplazados por cadenas de super o por los chinos, en donde varios de nuestros vecinos fueron envueltos por la delincuencia y la droga y nosotras quizás estábamos más afuera que adentro de nuestras casas. Crecimos con los cuentos de Cris Morena, las súper pop stars, y el prime time de televisión chatarra que hipnotizaba a mis papas.

Mil y unas cuantas anécdotas de barrio podrían salir de ese paraíso desconocido para muchos. A veces olvidado.

Hoy “Facas” es rejunte de sentimientos y memorias con sabor a punk del conurbano. Editado por “Desde un tacho”, con su formato análogo y romántico a la vez, leer en esas hojas cuadriculadas que ayer eran parte de nuestros cuadernos Rivadavia del cole y hoy son parte de un librito pequeño que puede llevarse hasta en una riñonera.

Ideal para leer en los viajes de colectivo, subte, y para quienes se quieran sumergir a este historial de anécdotas neorrealistas, testimonios que operan hoy directa e indirectamente en el contexto de una realidad argentina atravesada por políticas de corte neoliberal. La privatización de la esfera estatal y de la vida social, en un marco de creciente flexibilización laboral. Me mueven estas historias e imágenes que se me cruzaron con “Facas”; estertores quizás de una época en recuperación signada por la exclusión, la hegemonía cultural, el avance del libre mercado, la exacerbación del consumo, del individualismo más acérrimo y del retraimiento del estado. Pero ahí estan esos personajes, haciéndole frente y hoy son parte de este librito de color amarillo, que espero no pase desapercibido para los nuevos poetas.

Sobre “Facas en Navidad” de Arlen Paolillo. Desde un tacho ediciones. 2018

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