Baja la neblina y aparece lo remoto

July 10, 2018

 

Hay días en los que las nubes dejan su altura y bajan espesas hacia nosotros. Son días en los
que los límites se vuelven borrosos y se genera un espacio intermedio, una nueva concepción
espacio temporal donde se enlazan los mundos que parecen ahora tan lejanos: la magia y la
ciencia, el cielo y el suelo, los sueños y la vigilia.

 

Ese sábado, yendo hacia La Boca, las puntas de lo edificios se perdían en lo blanco, la ciudad
había mutado. Los autos iban muy despacio, la niebla lo cubría todo, llenaba las plazas y los
puentes, nunca había visto esto así dijo alguien en el colectivo…

 

Al entrar a Munar entendí: El Asunto de lo Remoto era la causa y el efecto de este nuevo
tiempo nuboso. La cola de la cabeza que se muerde a sí misma, el origen, el sueño primero.
Caminando por la sala, los cantos gregorianos retumbaban por los techos altos de esta casa
antigua frente al Riachuelo, entramos en un tiempo paralelo, pensé, y en este tiempo lo
fantástico toma un cuerpo.

 

Para contar ahora lo que pasaba, puedo recopilar fragmentos, pequeñas situaciones. Siento en
distintas partes del cuerpo lo que me hizo sentir cada una de las acciones. Pero no puedo
relatarlo del todo como si fuera una película. Por eso, decidí que la mejor forma es dividirlo en
sueños, que no fueron soñados solo por mi sino que, como un sueño colectivo, unen tanto a los
artistas como a los espectadores. Es un sueño dentro de un sueño que se desarrolla en la
mente de múltiples soñantes.

 

Sueño I. “El divismo y lo divino”

Un laberinto. Estamos frente a una prueba: debemos llegar hasta el pedestal luminoso. Tras
cada curva del camino se abre una ruta nueva, es un recorrido sin fin. Todo es oscuro. Pienso
en sueños recurrentes donde estoy en lugares de los que no puedo salir. Presiento que algo va
a suceder, alguien me observa, algo se mueve atrás de las paredes. Me quiero despertar pero
no puedo. Aparece al lado mío un viejo vestido como sabio, vemos juntos nuestros reflejos en
un estanque. Reconozco mi figura y la suya, quizás en el fondo no somos tan distintos.

 

Sueño II. “La espada y la piedra”

Un atrapasueños gigante, sostenido por un hombre semidesnudo, en el medio de varas de
incienso que llenan el espacio de humo. Un sincretismo entre una iglesia y un templo antiguo,
entre guardias medievales que cuidan y guerreros americanos listos con sus flechas. En una
esquina, un cuerpo cubierto sostiene un cristal que gira, refracta hacia los costados todos
nuestros pensamientos. Surgen solo preguntas, ¿Qué ocurrió en ese lugar? ¿A quién cuidan
estos cuerpos estáticos? ¿Cuáles son las pesadillas que se van a quedar atrapadas en esa
red? No quiero irme de ahí, siento que velamos a alguien, velamos su muerte o velamos su
sueño, protegemos aquello que aún no sucede.

 

Sueño III. “Modos fijos”

Hay dos cajas, elementos largos de metal, cosas que rondan el imaginario de la magia y la
tortura. Angela sube sus cosas a un gancho a 3 metros de altura, mete sus manos en una de
las cajas que está contra la pared y queda atrapada. Mantiene sus manos fijas como un ancla,
habla en voz baja con una persona que se acerca, se tira para atrás un poco para saludar, no
parece sufrir, no parece estar pasando nada, pero sus manos ya no son su manos, están
dentro de un agujero negro.


Sofía se inserta en una caja más grande que cubre su torso, deja al descubierto la cabeza y las
extremidades, está acostada, como un cocodrilo, perpendicular al suelo. La caja está atada con
una cadena. Con ayuda de sus brazos y su piernas intenta alejarse de la pared, va lentamente
recorriendo un semicírculo pero nunca puede alejarse demasiado, algo siempre la devuelve, le
recuerda que esta dentro de múltiples prisiones. Nosotros la observamos desde lejos, creyendo
que todo es un espectáculo, nadie hace nada, hasta que luego de un tiempo largo, alguien la
saca.

 

Tres acciones cambian el espacio. Cambian la forma en la percibimos el tiempo. Al salir ya no
se ve el puente transbordador que conecta la Boca con Avellaneda.
Nuestra mente flota, tenemos ahora solo una idea remota de aquello que sucedió.

 

***


El asunto de lo remoto es un ciclo de acciones a realizarse en los meses de junio, agosto y
octubre como parte de la programación de MUNAR que busca potenciar el trabajo de artistas
que usen el cuerpo como herramienta principal para construir la visualidad de sus trabajos.

 

Artistas del 30 de junio:
DANA FERRARI – “El divismo y lo divino” Performer: Dana Ferrari
Colaboradores: Clara Campagnola, Maxi Murad, Eliana Carletta, Benjamin Felicce, Ulises
Mazzuca


ALBERTO ANTONIO ROMERO – SUSANA VILLA – “La espada y la piedra”
Performers: Tomas Déias Spreng, Rafael Federman, Enzo Piantanida, Yael Estevez, Maruki
Nowaki, Catalina Oz.Realización: Francisco Romero, Andrea Romero y Norma Villa
Sonido: Nicolas Gulluni


SOFIA DURRIEU – “Modos fijos”
Performer: Sofia Durrieu
Registro: Joaquin Wall, Daniela Karol

 

Curador del ciclo: Gonzalo Lagos

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