LA FANTASÍA ABSTRACTA

May 18, 2019

 

Un banco, sirve para sentarse, para guardar algo,
para robar, para treparse, para bancar a un amigo.
Virginia Percaz

 

Lola Lola, mueva la cola.
La garza se sube, la garza no vola.


El 09/03/94 nuestra hija Micaela, con sus 5 años y 5 meses, nos regaló esta frase: “Todo lo que ves en la
oscuridad, eso, es la imaginación...” Y dada su inmaterialidad, la fantasía, y más siendo abstracta, coquetea
como algo superior a la imaginación... pero para mí es lo mismo.


Una noche de otoño, despejada, de luna llena, dormía en el cuarto de su hermana. La despertó el
ruido de un rayo sin tormenta, como una energía que venía de algún extraño lugar y entraba a su
casa por la antena del TV. Quedó sentada en la cama, temblando, sin entender qué pasaba, si era un
mal sueño o algo desconocido, cuando escuchó voces que venían de la cocina. Se levantó, se asomó
despacito y vio a sus padres convertidos en dos pequeños huevos de pascuas tomando una taza
de té. Su papá le preguntaba a su mamá si creía en el matrimonio, ella le contestaba que creía en el
amor, que mientras había amor nadie se acordaba del matrimonio, y que cuando se terminaba
el amor había que buscar ese papel amarillo perdido en no se cuál cajón para pasear por varios
pasillos hasta lograr que te lo cambien por otro papel que ocupará otro cajón. Él sonrió y la abrazó.


Cuando era chiquita me gustaba jugar a la princesa, siempre me disfrazaba y jugaba sola, un día mamá me
escuchó jugar a la princesa y para bajarme los humos me mandó a barrer la cocina, yo le contesté: “barro la cocina pero sigo siendo la princesa”... Estaba tratando de encontrar la punta de esa ramita del jazmín que se adentró por la ranura del taparrollo del ventanal cuando una fuerza extraña, como si fuera una aspiradora gigante se accionó, captó mi brazo y de una manera que no puedo llegar a describir me transportó a través de las paredes hasta una espiral absorbente que hacía de mí un ser liviano, transparente, flexible, que se deslizaba sobre una alfombra de olores. Una pequeña esfera, de un blanco luminoso. Pequeña como un garbanzo sin aristas, en medio de una inmensa oscuridad, absoluta oscuridad, amable, como si la pequeña esfera irradiara un invisible resplandor. Empezó a salir de ella un hilito. Con mucha determinación empezó a ascender. Ascendió y ascendió y ascendió pasando todas las atmósferas, estratósferas o como se llamen, y siguió y siguió sin detenerse. Seguía en línea recta, elíptica, oblícua, en espiral, circular?... Nadie lo sabe, nadie exploró todavía. Volverá en millones de años a la pequeña esfera que permanece inmutable. O no. Uy. Ahí volvió.

 

Y sí, sos perfecto, ideal, lo que siempre busqué, lo que siempre esperé...quédate ahí.... así me gustas...me
encantas...no te salgas!!!!. Quédate allí para siempre...así te amo para siempre....no te salgas!!!! No, no te
salgas!!!!!...Nooooooooo....... Uy uy, como me pega y me mueve, pero qué?, quién? No hay nada ni nadie.
La vaca tenía una reja pintada con quejas y cantos de amor, la noche llenaba de orejas, de ubres y lomos
y el viejo bozal...

 

Texto: Jorge Cano, Santiago Odriozola, Ines Odriozola, Gabriela Odriozola, Mariana Odriozola, Graciela Tamborenea, Juliana Odriozola, Norberto Giovini, Virginia Percaz, Eduardo Reler.

 

Tenedor Libre de Juane Odriozola en Moria, mayo de 2019

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