• Cotelito

Miércoles de ceniza


El sol de la mañana despega lo que la noche ha unido.

Finos hilos de baba negra quedan pendientes, vibrantes por la brisa de febrero.

La mano gira sola de oriente al poniente, con la lentitud de carnaval sepultado.

Los dedos tocan la acostumbrada pantalla,

que persigna y desbloquea el hermético cerrojo-sepulcro.

Ya no busca lo perdido, solo quiere un habito que serene su desasosiego.

Ésta es la luz del celular, yo la haré brillar...

Con un dedo Tomás, el incrédulo, tocó la llaga del Cristo resucitado. Ese mismo dedo scroleara hasta el fin de los tiempos, con la misma incredibilidad del apóstol, aunque con la certeza íntima de nunca hallar la llaga imposible. — Imagen: dibujo de Cotelito, año 2009​.

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