Cambio de vista

 

 

Okupas es una serie argentina, dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Rodrigo de la Serna, Diego Alonso, Ariel Staltari y Franco Tirri. Se emitió por primera vez en el año 2000 en Canal 7. Trata sobre cuatro amigos que viven en una mansión destruida.

 

La primera vez que vi Okupas fue en la casa de un amigo de mi papá, en enero de 2017. Tenía 14 años y ver algo así por primera vez me dejó en un estado de shock, nunca había visto algo que se asemeje a eso, me sorprendió mucho cómo se mostraba a la calle y a la sociedad, con una crudeza y una realidad increíbles. Es que en esa época lo único que miraba, eran series del estilo “Casados con Hijos”. Tampoco me pasaban o veía cosas en el dia a dia, porque mi vida se basaba en ir al colegio y volver a mi casa, entonces el mayor contacto con la ciudad era el largo viaje que tenía en el 108 a las 10 de la noche, volviendo del centro. Esta forma de mostrar las cosas que tenía la serie me atrapó mucho y la terminé al toque. Con el tiempo, me di cuenta de que no había terminado de entender a la serie en su totalidad. En la cuarentena volví a ver Okupas; esta vez con casi 18 años y teniendo otra mirada sumada a otras experiencias vividas. Por ejemplo, conocí personas con algunas situaciones que se pueden emparejar con la serie, o secuencias que te cruzas caminando por calle Alsina a la madrugada. Esta segunda vez no me sorprendió tanto la forma en que relata la vida en la ciudad sobre el año 2000, sino que me centré más en tratar de ver detalles que, viéndola por primera vez, me pasaron desapercibidos. 

 

Algo fuerte es la transformación increíble que logra Ricardo (el protagonista), ya que en un principio era un estudiante frustrado de medicina que vivía con su abuela. El primer quiebre en la vida de Ricardo es cuando Clara, su prima, le presta el famoso “caserón del orto” para que él viva luego del desalojo de las personas que vivian ahí. Una imagen que puede describir perfectamente cómo se sentía con esta situación, es el primer momento en el que queda solo dentro de la casa y comienza a correr y a patear todo lo que se le cruza por delante, un estado de liberación total musicalizado perfectamente por la canción “Break On Through (to The Other Side)”, de los Doors. Para no sentirse solo, Ricardo llama a un amigo, el Pollo, pero antes ocurre algo inesperado, porque los vecinos quieren meterse en la casa diciendo que esa parte era de ellos. Por eso Ricardo le pide a Walter, un paseador de perros común y corriente de la Plaza Congreso, que lo acompañe con sus perros para tratar de meterles miedo a la familia vecina. Y en el medio de esta situación llega el Pollo, acompañado de un amigo (el Chiqui): entre los 4 logran solucionar el problema y se quedan en la casa. Desde ese momento inician su gran amistad. 

 

Algunas de las cosas que le hacen cambiar totalmente su vida a Ricardo son: el dia que prueba la droga en la costanera de quilmes, se pelea con un patovica en un boliche y roba un pollo en un bar; cuando va a buscar al Pollo a los monoblocks del Docke y el Negro Pablo lo intenta violar. Después de escapar de eso, vuelve y lo caga a trompadas, dejándolo atado en un puente; cuando los quieren sacar de la casa, le tira huevos al comprador y lo echa; cuando comienza a robar, primero en Parque Lezama y después en Plaza Houssay; cuando se escapa de la casa luego de que Miguel lo traiciona, queda en la calle y pide monedas en el pasillo del Subte. En el final de la serie llega a un equilibrio: termina matando al Negro Pablo, y hay una conexión entre el Ricardo del principio, un chico inocente, y el del final, un pibe curtido que se queda perplejo por el asesinato, sintiéndose culpable. Esto hace que se demoren en irse, lo que desemboca en el trágico final. 

 

Otra cosa que me interesa es la normalidad que muestra la serie en muchos sentidos. La forma de grabar, que es directa, porque parece  que le dieron una cámara a un pibe para que muestre su vida; la música, que son bandas que “todos escuchan”, está presente de distintas maneras, primero en la musicalización de la serie (Sumo, los Stones, Pescado Rabioso) y también en la vida de los protagonistas: cuando están en el fogón en Quilmes, una de las chicas tiene la guitarra y Walter le pide que cante “Rasguña las Piedras” y Ricardo le dice “no boludo, ¿qué querés, que nos muramos todos?”. Después, Ricardo agarra la guitarra y las chicas le piden que cante “algo mas pulenta”, entonces empieza a cantar “El Ojo Blindado”, y mientras pasa la canción aparece el Pollo y ocurre la mítica escena de la pelea con los golpes con el pescado. 

 

Los lugares que muestra la serie también son muy cotidianos, como Quilmes, la zona del microcentro, La Boca, Congreso, el Docke y sus monoblocks (que 19 años después se puede ver mas detalladamente, con una estética parecida a Okupas, en este video de Mauro Albarracin en su canal Lesa). 

 

Por último, quiero destacar los detalles intrascendentes que no cambiarían nada en la serie, pero sin embargo son increíbles. Por ejemplo, la escena en la que viajando a Quilmes en el Roca compran alfajores mientras Walter se queja, como es habitual, diciendo “pará de gastar plata, boludo”. También la imagen en la que Walter, el Chiqui y el Pollo bajan del 152 sobre Avenida Almirante Brown, en la Boca, para ir a ver cómo Ricardo lo había atado al Negro Pablo y cuando están cruzando la calle, pasa un pibito en una bici y el Chiqui se frena para dejarlo pasar. Pero la que resulta más insólita es cuando paran en una estación de servicio de camino a Capital desde el Docke, donde el Pollo había sido apuñalado luego de salvar a Ricardo del intento de violación del Negro Pablo, y el Chiqui se baja a comprar un huevo Kinder al kioskito y le pregunta a la cajera “¿Hay alguna forma de saber que trae adentro antes de abrirlo?”. En ese momento, sin mostrar la respuesta, hay un corte y se pasa a otra escena inmediatamente.

 

Lo que me pasó escribiendo esto es que sentí una gran diferencia entre Okupas y las series actuales, porque lo que veo en las ficciones de ahora es que todo está muy sobreactuado y quiere exagerarse la marginalidad. Como dijo Rodrigo De la Serna en una entrevista: “Okupas es un programa que resiste al paso del tiempo”.

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