La Fundación

August 17, 2020

 

Cuando hace unos meses en medio de la cancelación masiva de ferias de arte por el virus, Fernanda Feitosa se enfrentó legalmente con las galerías de arte de Brasil, llegando a un nivel de quiebre institucional muy grave, mi primer pensamiento fue: esta situación es irremediable, no hay forma que SP Arte (una feria con fines de lucro) se haga el 2021, así que Brasil había perdido su feria más importante. No sé qué pasó en los meses siguientes pero algún iluminado evaluó que el daño de perder la feria —si no se enmendaba la situación de alguna manera— iba a ser catastrófico para el mercado de arte en ese país.

 

Por el contrario en Argentina, en los últimos meses hemos visto uno de los procesos de deterioro institucional público más nefasto que haya vivido el mundo del arte argentino, protagonizado por La Fundación. Lamentablemente entre el bien común del mercado de arte argentino o preservarse en el tiempo y conservar intacto su poder, todo indicaría que los directivos de dicha institución se han decidido por el poder a muerte.

 

Son muchos los rumores que corren por el mercado. Pero la pregunta clave que nos tenemos que hacer es: ¿Quién es el dueñx del problema? ¿De quién es el problema si La Fundación termina fracasando? Y la respuesta es: el problema lo tenemos todxs. Nos guste o no, perder  La Fundación es un costo que nos nos podemos permitir y nos compete a todxs.

Un Mundo del arte que se mira el ombligo y encima lo hace con orgullo

 

“No es el crítico el que cuenta; no es aquel que señala al fuerte que tropieza, o comenta donde el que hizo, pudo haberlo hecho mejor. El crédito pertenece a aquel que está realmente en medio de la batalla, cuya cara se mancha de polvo, sudor y sangre; que lucha valientemente; que se equivoca, que falla una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y defecto; pero que de igual forma se esfuerza por hacer; que conoce el gran entusiasmo y las grandes devociones; que se entrega a sí mismo en una causa justa; quien con suerte conocerá el triunfo de los grandes logros, y quien en el peor de los casos, si fracasa, por lo menos fracasara habiendolo intentado..” (Extracto modificado de “El hombre en la Arena”, Theodore Roosevelt.)


Comencemos desde el principio. La Fundación no siempre fue así. Me pongo de pie para hablar de una feria cuyos miembrxs fundantes, una generación de hacedores, crearon un espacio en el mercado que no existía. No me da la cara para vilipendiar a quienes la crearon. Honro públicamente el recorrido, su historia y resiliencia. Lamentablemente, el paso del tiempo, la búsqueda de poder y validación, la falta de rotación de su miembro gobernante y la desidia general de todos lxs que conforman el arte argentino, provocaron que en el camino La Fundación haya perdido el rumbo y se haya convertido en una deformidad sin escrúpulos, un ente autónomo que basa su accionar en protegerse de aquellos a quienes debería servir, abusa del poder que detenta, ningunea a quienes la apoyan para luego capitalizar los logros y acreditarse los laureles, controla con mano de hierro y dinero en publicidad la narrativa de la prensa, quien miente desvergonzadamente en flagrante complicidad, siempre atenta a las operativas de prensa solicitadas por su gran sponsor La Fundación. 

 

Antes de seguir quiero decirles algo, no vaya a ser que me olvide: La Boa Roja la tiene dura, roja y quirúrgicamente letal. Lxs conoce íntimamente, a todxs, hasta la incomodidad, y no perdona, jamás.


Por años, tuvimos ante nosotrxs una “Fundación Crisálida” (parecida a la de Alien), dentro de la cual algo crecía, no sabíamos bien qué. Todos estos años, mientras la alimentábamos, la arrogancia inútil del mundo del arte sumada a la ingenuidad idiota, la hemos dejado fortalecerse independiente. Impune. Nunca nadie la cuestionó como corresponde, ni tampoco le pidió rendir cuentas seriamente. Hasta llegar a hoy, a una institución blindada hacia el exterior, que tiene poco que ver en su deseo con el del bienestar del arte. Bastó con que, en los últimos años, algunxs actores modificaran su actitud indolente ante esta crisálida para que se empezaran a ver quiebres en ese caparazón reforzado, cuando pudimos atisbar, apenas un poco, el estofado de su interior.

La responsabilidad de la situación actual es de todo el mundo del arte, y esto incluye a todas sus instituciones. Los espacios que se dejan vacíos los ocupan otrxs. Empecemos por el corazón mismo del arte. En algún momento el hacer se convirtió en mala palabra, y la gestión en pecado. En las últimas décadas, nos llenamos de opinadorxs profesionales, seudo intelectuales, cuyo único aporte al hacer colectivo es nominal. A estxs críticxs acérrimos de los que SÍ hacen y de todo lo que SE hace, no hay verga que les venga bien. Lxs habladores y quejosos, apoltronados en visiones políticas que los avalan no hacen más que denostar, y esa es su única virtud, evitándose así tener que ser parte de la solución, o tener que proponer fórmulas superadoras. Si hoy no tenemos un lugar y voto dentro de La Fundación, ha sido por diseño y responsabilidad propia. No estoy hablando de la producción intelectual seria, sino del relato histriónico lleno de palabras pero vacío en contenido y acción. Todxs nos tenemos que preguntar cuál es la intención detrás de esxs que solo critican, detrás de las acusaciones muchas veces no probadas pero convenientes al chisme barato, ¿cual es la intención de los que escriben lastimando a otros como modalidad? ¿Qué clase de poder construyen y para qué han utilizado ese poder? ¿qué le han dado realmente al arte? Y lo que es peor, ¿Qué dice de nosotros, como comunidad, el altísimo número de seguidores, acólitos y comentadores en las redes sociales que los consumen y avalan con una especie de satisfacción masturbatoria mórbida y vengativa? Ahh! pero si nosotrxs nos hemos llenado de valientes.

 

Así es, todos estos años los inútiles medio pelo del arte, opacaron la conversación real y profunda que podríamos haber tenido, y que seguramente hubiera modificado nuestra coyuntura, la opacaron con arengas seudo políticas vacuas, indignaciones sociales nominales, o el zapato que usó algún pepito. El debate intelectual en profundidad sobre qué queríamos y esperábamos con La Fundación, nos fue negado, y nos ha hecho un gran daño. Mientras tanto, a la vista de todxs, la crisálida se fue reforzando. Mientras La Fundación nos fue funcional, las cuentas cerraban, el tipo de cambio era razonable, todxs brindamos con champagne, saludabamos a las modelos amigas del RRPP y La Rural era aún un lugar viable, éramos felices de que algún otrx se hiciera cargo del balurdo.

 

Sí, vinieron otrxs y se hicieron cargo. Este mes, nos desayunamos con una crisis, pero también con una respuesta a la misma, vergonzosa ¿Alguna idea más compleja que el repudio? De un nivel de precariedad intelectual pasmante, somos un cuerpo social incapaz de concentrarse en lo verdaderamente importante, nos regodeamos bucólicamente en las redes con el Instagram facho de un pobre títere que la crisálida de “Alien” sacó de la galera para presidir La Fundación —aquella a la que alimentamos y dejamos crecer sin control todxs toditxs todxs— Ahhh, si nos viera Dante, ¡qué orgulloso estaría!

 

Escuchamos, también en estos días, comentarios sobre la clase social a la que pertenecen los comandantes de la Fundación. ¡Clavame ya los frenos! Decidamos ahora mismo, si vamos a hacer del mercado de arte argentino una cuestión de inequidad social, o no? No me voy a meter a hablar en profundidad de inequidad social en Argentina, porque empiezo a repartir cachetazos y se me recalienta la Boa. Sí, hay gente de mierda, Sí, hay gente con mucho privilegio, Sí, hay gente que tiene más dinero que otrxs, Y si nuestro país está en un estado pasmoso de pobreza pero justamente gracias al zurdaje barato o socialismo mal entendido no se puede ni construir ni buscar soluciones, se generaliza, se juzga, se lastima y desalienta a los que tienen mas, pero igual quieren construir, apoyar y son socialmente responsables. El barato mundo del arte argentino no permite construir un mercado en comunidad. Muchos de lxs “buenos” ya no se juegan, los hemos perdido y ya se han recluido. Para qué exponerse a luchar y defender a los que los tratan como enemigos, o los que los convierten en objeto de sorna pública.

 

La culpabilidad sine qua non de lxs coleccionistas, es un claro ejemplo de esto. “…lxs coleccionistas que son corporaciones e individuos que claramente pertenecen a esas clases…”1 Estos profundos pensamientos, emitidos por reconocidxs sociólogxs formados en la aclamada escuela filosófica The Kardashian University for the Human and Social Sciences en London, son normales y asiduos. La Boa Roja muere por saber la definición de “esas clases” —con cara de asquito y culo fruncido—. Y me tengo que volver a poner de pie, esta vez para aplaudirnos a nosotrxs mismxs ¡Lo logramos! Hemos logrado condenar al ostracismo y enemistado a aquellos que tenían alguna posibilidad de romper con el perverso status quo de La Fundación, y también hemos convalidado y aclamado a los militantes al pedo. Ahhh, pero si nos hemos llenado de triunfadores!

 

 

Crónica y Diagnóstico de una Fundación sitiada

 

Partiendo de la premisa de que hemos tenido gran responsabilidad en su mala crianza sistémica, esta crisálida símil Alien nos explotó en la cara esta semana —me sigo sacando moco verde de las escamas—, aquella que no podemos dejar morir, pero con la que tampoco sabemos muy bien qué hacer, analicemos los hechos y a nuestrxs cómplices.

 

Para empezar, no respiren aliviados, siguen siendo responsables. A la fecha no he leído y/o escuchado que alguien nombrara las cosas por su nombre y apellido. Ni un enunciado claro, alguna acción a tomar, pedidos concretos u actores del mercado que se organicen para poner el hombro con sentido común en esta crisis, que nos compete a todxs. En especial me llama la atención el silencio de La Asociación. Por un momento les tuve fe, creí que podían liderar un cambio de paradigma verdadero. Ahhh, me encantar´â agregar que nos hemos llenado de cautos acomodaticios, pero dada la gravedad de la crisis, La Boa Roja, está dispuesta a darle a La Asociación unas horas más para que se pronuncien y traigan soluciones a la mesa 

 

Empecemos por establecer parámetros claros, porque muchos están muy confundidos.

 

La Fundación NO es una Feria, es una fundación sin fines de lucro cuyo “supuesto fin” es promover y apoyar al arte argentino. La feria es la mecánica, la herramienta o la excusa que se ha elegido para lograr ese fin, pero todo el dinero de dicha fundación, podría perfectamente, si así lo quisiera su miembro gobernante, ser donado a las galerías, destinado a compra de obra o financiar un envío argentino al exterior por ejemplo. Es muy probable que la intención original de sus fundadores haya sido organizar una feria, (que me perdone el ingeniero) pero los estatutos se pueden modificar, los tiempos cambian, y sí dar respuesta significa no realizar más una feria… pues… 

 

Mi uso de la palabra excusa no es coincidencia. Y cuando la usa La Fundación se convierte en la palabra más peligrosa para el arte Argentino. Una vieja película lo ejemplifica muy bien “En nombre del Papa Rey” de Luigi Mangi. Trata sobre los límites a los que llega la Iglesia para mantener controlado al poder secular. No hay mucho más que aclarar con ese título. ¿Cuáles son los pecados que hemos cometido en nombre del Arte Argentino? Aprovechemos para confesarnos con la Boa Roja. Total, qué podemos perder? Desde Eva que las serpientes rompen los esquemas.

 

 

Pero volvamos a lo nuestro, en algún momento de la historia, La Fundación se convirtió en coto de poder y agente de validación. En algún momento ya NO FUE posible NO hacer una Feria, NO alquilar la Rural, NO pagarle un panfleto a The Nation etc etc. En algún momento el poder se enquista en un círculo cerrado de unxs pocxs. Para los que son inviteda la mesa chica, se les avisa que de lo que pasa adentro no se habla, es silencio o traición, plata o plomo. No nos engañemos, ese círculo NO incluye a lxs presidentes, vices o miembrxs del Board ad hoc que solo lxs presentan para formar la foto familiar de La Fundación versión Disney Illusion. Hay cosas que ese círculo considera inamovibles y no importa cómo, y a qué costo se cumplen a rajatabla. Incluyendo el nepotismo y mantener un equipo administrativo y ejecutivo que le es leal y funcional pero no está pudiendo estar a la altura de las respuestas que demanda la realidad.

 

Ese equipo tiene gran mérito, ha cumplido con una tarea titánica todos estos años, sirviendo a los intereses del Board de La Fundación y cuando le era posible al arte argentino. Pero se quedó en el tiempo. Tuvo la oportunidad —ya hace tiempo— de entenderse superado en su capacidad y salir por la puerta grande victorioso y festejar con una vuelta olímpica. Como el huevo y la gallina, nunca sabremos qué aconteció primero, pero simplemente el Board mantuvo un equipo administrativo mediocre que le es cómodo y, no lo cuestiona, y que sobre todo mantiene silencio leal. A ese equipo, tampoco le convenía mover mucho el barco. En esta situación, hace algunos unos años, identificando correctamente que La Fundación era un pasaporte a ganarse un lugar en el mundo del arte argentino (cálculo que, evidentemente, también hizo el flamante) el ahora ex-ex tomó el “supuesto” comando de la Fundación que le permitió desarrollar una meteórica campaña de posicionamiento personal. 

 

Nos encontramos entonces con un Board que sostiene las riendas, un equipo administrativo que no tiene capacidad de cumplir con su rol (forzando a La Fundación a subcontratar y pagar servicios y talento externos) y un ex-ex con suficiente capital y ganas para comandar acciones que le eran beneficiosas en su búsquedas personales. Sorprendentemente, en todos esos años, y viniendo de la actividad empresarial privada —aquella de la que hablábamos antes que era pecado— no se entiende como el ex-ex no caló profundo en la importancia de aggiornar la gestión, en vez de generar más gastos con acciones de dudoso impacto en el mercado. Ya que estamos en tema ¿No hay coincidencias o similitudes entre los formatos de las producciones editoriales personales del ex-ex y las institucionales de la Fundación, No? No, es la Boa Roja imaginando pavadas. Así que formando un círculo “virtuoso” estxs agentes, que se necesitan unos a otros para existir —incluyo como agente al mundo del arte— se han habilitado y dado entidad mutuamente todos estos años. Si, todxs jugamos el juego. Ahh, pero lo linda que nos sale la ronda cuando jugamos juntxs...

 

 

Bajo esa peligrosa excusa "en nombre del arte", parece que La Fundación, como es una entidad sin fines de lucro, no necesitaría una política de gastos responsable: Así que organiza una feria en un predio con precios y contratos asfixiantes “porque hay que estar a la altura de las ferias internacionales” y a eso hay que sumarle la cantidad de acciones de altísimo costo que se realizan sin verificación de impacto. Las ferias internacionales, que no son fundación, en realidad, si buscan el lucro, cuidan el mango y miden sus resultados vs sus inversiones —y son también parte de los pecadores— .


Para La Fundación, este costo inviable para un país pobre como Argentina, genera la necesidad de buscar ingresos por otros medios, ya que no es una feria razonable ni acorde a la realidad de nuestro país. Recordemos siempre que la feria es la excusa no el objetivo. Podríamos sumar algún apoyo gubernamental, —tranquilos la Boa Roja se saliva pensando en desmembrar las políticas culturales del gobierno— que también prefiere no mirar mucho, mientras se genere una acción cultural popular que realmente no les cuesta tanto y mantenga el cachengue al dente, dale nomas! subime el volumen!

 

Para solventar la fiesta pantaleónica entran a la cancha los sponsors, estos, con criterio y viniendo del sector privado (el del pecado mortal) necesitan justificar su inversión, con lo que entre acciones varias exigidas para poner la marosca, una, es la presencia de sus marcas en acciones de prensa. Y acá se me prende fuego el nido y la boa se me pone loca! La necesidad de aplacar al sponsor, nos justifica el gasto en el pasquín de “crónicas” de arte en The Nation, si, dije crónicas, no es lo mismo que crítica de arte o reflexión en profundidad. La peligrosa excusa del arte justifica un vez más, no solo el suplemento sino que también le da autoridad a la Fundación a digitar que se dice, a quien y como se publica en el mundo del arte, con el gran apoyo del fantástico RRPP, un gran experto en relaciones públicas del arte internacional y profesor emérito de aquella Kardashian University of Social and Human Sciences de la que también egresaron nuestros maravillosos sociólogos. (los que ofrecen sus servicios gratuitamente a quien les quiera escuchar)

 

No se si han notado pero hace como 4 o 5 párrafos que estoy describiendo una gran cantidad de movimientos de  la Fundación que no incumben ni rozan el arte ni promueven el arte argentino, sino sostienen un sistema para excusar la feria. 

 

Y acá llegamos a la maniobra política peor calculada que he visto desde que se me ocurrió darle el fruto prohibido a Eva. Nuestra crisálida del poder opera desde la oscuridad sin gran contacto con el mundo del arte. Que se sepa en el mundillo, la mayoría de sus miembros no frecuentan exhibiciones, ni openings, no compran arte, no van a charlas, ni dialogan con el medio y no viajan a ferias. Es decir, manejan una fundación de arte sin estar en verdadero contacto con el mundo real del arte. Ese rol de mantener el contacto por proxy lo realiza el personal administrativo. Una subversión aberrante de los roles de una feria internacional, y de una Fundación. Es el Board de una fundación y/o lx directorx artísticx de una feria quien mantiene el rol de conexión con el mercado, y es el personal ejecutivo quien justamente ejecuta las directivas del mismo. Por lo general estos equipos saben de marketing, relaciones públicas, finanzas, administración, y algunos de industrias culturales, pero no tienen contacto con el mundo del arte. En La Fundación, a contra natura, el pulso lo toma el personal administrativo, que le da su “evaluación” al aislado Board, y este toma decisiones basadas en….. la verdad que no se en que…

En esta realidad, asume AA, cada uno tendrá su opinión, pero ciertamente todxs podemos ponernos de acuerdo que, AA no necesita validarse en el mundo del arte, no necesita forzar un lugar donde no es aceptada, no necesita a La Fundación para tener entidad y ni justificar su existencia, pero fundamentalmente buscaba el cambio, y devolver a La Fundación a su “supuesto” cauce inicial. Demás está decir, que entre llantos y medias noches, todxs en la Fundación, comenzaron a moverse incómodxs en su silla. Es básico, la regla número uno de un nuevo comando es que el anterior se debe jubilar. Es imposible analizar una gestión pasada, para generar cambios, con la presencia imperante y aun influyente del ex ex. Gran error táctico.

 

Vino el Covid19 y prendió la hornalla al máximo, una de las mayores fortalezas de una institución de pequeña escala como la Fundación, debería haber sido la agilidad para dar respuestas rápidas y certeras a las demandas de su mercado. Pero, enquistada en una mentalidad anacrónica de institución de “gran porte” —gran porte se dice con una papa en la boca— que todavía parte de la premisa errada que La Fundación es igualita a Arco (feria con fines de lucro, si, también son de las del pecado), la presión del virus y la de la Asociación de galerías, más la de los sponsors que se quedaron sin lugar donde poner el logo, la Fundación nos implotó. Eyectando a su presidente y vice públicamente. Nunca sabremos cuantxs más ignotxs colaboradorxs han quedado en el camino también distanciadxs con gran frustración.

 

El ex-ex, que sigue digitando entre bambalinas, cometió el error táctico, pero lógico, de pensar que la respuesta a las exigencias del mercado y al cambio debería ser reforzar la capacidad de gestión de La Fundación. Pero en vez de exigir al lógico responsable, el personal administrativo, confunde en su mente y en la realidad, que la ejecución de la gestión está a cargo del Board, no de los empleados. Así que en la peor maniobra política que se haya visto, siguiendo una lógica totalmente insólita pero que habla de la precariedad de pensamiento fundacional de esta sociedad sin fines de lucro, La Fundación nombra dos mega ejecutivos, que son expertos en gestión, que saben de lucro, y que pertenecen al sector privado (el del pecado que no perdonamos). Nunca se les pasó por la cabeza que parten de la premisa falsa, de que la gestión debería ser responsabilidad del Board.

 

Un Board está para las ideas, para dar forma a una misión, para liderar una visión, para ser embajadores en su país y en el mundo de aquellos a quienes dicen servir. Y es el veedor del personal ejecutivo/administrativo y autoridad que se asegura que esa misión se cumpla en tiempo y forma. Aclaro, ideas sí, pero con sentido común, eficiencia y gestión responsable.

 

Sí. A mi también me duele. La Fundación duele por lxs que la soñaron y lo que pudo ser, duele por la oportunidad y los años irrecuperables y perdidos en luchas de egos y maniobras de poder.

Un fin y un nuevo camino

 

Este relato fue, por diseño, centrado con el foco en lo negativo de nuestro mundo del arte. A propósito no contempla a muchxs de estos mismos agentes que han tenido grandes logros, y también han hecho el bien. Es decir, también hay mucho para rescatar, y ni qué decir de otros agentes que son maravillosos, que acompañan su accionar siendo consecuentes con su discurso. Son muchxs lxs que SÍ. No todo está perdido. Y no queremos perder a La Fundación, ni a la feria. Pero de alguna manera todxs tenemos que entender que nuestras acciones como comunidad tienen consecuencias, que nos estamos haciendo un daño tremendo a nosotrxs mismxs. Así que acá va mi mensaje sin tapujos para ver si juntxs podemos construir nuevos caminos.
 

LOS QUE NO SON PARTE DE LA SOLUCIÓN, SON PARTE DEL PROBLEMA.

 

 

A los miembros del Consejo de Administración de la Fundación:

 

- Los que ya hayan cumplido más de 2 mandatos consecutivos, no les pedimos que renuncien mañana, no sería responsable. Sean honorables, y con un poco de dignidad comiencen un proceso de reemplazo de todos Uds, para dar paso a una nueva generación de miembros conectados en profundidad con el mundo del arte local e internacional (puede ser un mix) Se tienen que ir, su presencia es perniciosa para la institución. Esto incluye al ex-ex.

 

- A lxs flamantes, supongo que deben estar agarrándose la cabeza del balurdo en el que se metieron, si no piensan renunciar. Exijan el cambio, asesorense con quienes saben realmente del mercado de arte, capacitense en gestión de fundaciones sin fines de lucro y busquen profesionales de la industria cultural. Busquen miembros que representen diferentes sectores del mercado, son una fundación, no una empresa privada de negocios. Lxs agentes del mercado a los que sirven deberían ser sus aliadxs no sus enemigxs y los intereses de los mismos su prioridad.

 

- Cuestionen y modifiquen los estatutos y misión para dar respuesta a la necesidad contemporánea, y por todo lo que más quieran en el mundo, limiten los mandatos de su Board, para el recambio y la salud institucional de La Fundación.

 

- Evalúen al personal administrativo y ejecutivo de acuerdo a resultados, y a la descripción de sus roles frente a sus capacidades y talentos, y tomen las decisiones que haya que tomar.

 

- Cuestionen y re negocien uno y cada uno de los contratos y proveedores que tiene La Fundación hoy en día. 

 

A las Galerías de Arte

 

Hoy más que nunca se deben involucrar con la Fundación y hacerla propia. Opinar, pedir, negociar y encontrar consenso es primordial. La actitud “La Asociación en contra de”, hoy, ahora, no sirve, es: La Asociación propone y se suma a solucionar. Pregunten en vez de asumir. Profesionalicense. Sabemos que la Fundación, nuestro país y el mundo no se las han hecho fácil, pero no puede operar con la lógica del otrx como “enemigo”. Acepten el disenso, porque sino corren el riesgo de convertirse en lo que critican. No todo el mundo va a estar de acuerdo con uds. Y confíen en que tiene aliadxs, y que tienen amigxs en todo esto.

 

A los Museos

 

La Boa Roja ya se los va a cargar prontito, ¡mis queridos! porque a partir de ahora cuando el mercado de arte, a quienes Uds también deberían servir, les dice SAPO, la única respuesta que uds van a dar es: ¿Qué tan alto quieren que salte?

 

 

A la prensa “especializada”:

 

Comiencen por informar la verdad sin buscar ser funcionales al poder. Es paradigmático que el debate sobre el futuro de nuestro quehacer artístico NO se da en sus medios ni plataformas sino en un medio gratuito y alternativo como la Revista Jennifer.

Cuestionense su relevancia, y si igual creen que siguen sirviendo a su público, entonces cambiense el nombre porque definitivamente al arte NO le están sirviendo.

 

A la empresa de relaciones públicas:


Si insisten en seguir sirviendo al mercado de arte (cosa que espero que no) y logran que La Fundación los vuelva a contratar, capacitense en relaciones públicas especializadas al mercado de arte, e industrias culturales, en especial internacionalmente. Necesitamos especialistas y lideres de opinion del Arte, (se escribe A.R.T.E, es esa cosa que hacían con pinturas en la escuela) promuevan el evento en cuestión. Además, por lo general esperamos que la agencia de RRPP lleve o promueva gente que COMPRE arte, eso sería cuando una persona lleva dinero, y se la da a un galerista a cambio de una obra de arte que se puede llevar a su casa. (el arte de las pinturitas) … me rindo.

 

 

A los coleccionistas y a los autoprocalamados seudo compradores de arte

 

Algunitxs, que son bien garcas, que son el ego y el egoísmo personificados… no se si tienen absolución y valen la pena mi tiempo… aun no me decido. Pero a lxs otrxs la Boa Roja se me sale de la vaina para darles un coletazo que los saque del estupor confundido. No se si hincarles el diente a Uds o a los museos primero.. qué dilema! Por ahora: Si el Arte es el corazón, Uds son el motor que lo mantiene bombeando, ¡no sean cobardes! Superen a la chusma y al cholulaje, y demuestran que detrás de los prejuicios hay seres humanxs decentes (no estamos hablando de los CC que no podemos redimir). Acérquense a La Asociación, llamen a La Fundación, pidan respuestas, pero no llamen a lxs que saben que los van a escuchar, llamen a los de la crisálida alienígena. Exijan una prensa digna. Y por todo lo que más quieran en el mundo, acaben con la sanata inútil sobre coleccionismo! En especial las lideradas por los sectores autoproclamados. No les funcionó hasta ahora, no cambió nada, mejor busquen otras fórmulas, o yo que se, hagan un curso de cocina. Ayyy, como nos hemos llenado de pusilánimes!

 

 

A la chusma:

 

¡Dejen de mirarse el ombligo pelotudxs! Dejen de quejarse de que les “quitaron” el poder, dejen de ponerse en víctimas, háganse cargo, PODER ya tienen! Nada más que eligieron construirlo desde la destrucción y no desde la construcción, empiecen a sumar, a unir, a buscar aliados PARA construir, a hacer y a buscar alternativas superadoras y gestionar seriamente… Criticar a lxs demás no los hace miembros útiles y merecedores de la sociedad. Van a ver que el temblor de los pasos certeros de una comunidad que quiere construir en serio lxs va a llevar más lejos de lo que nunca se imaginaron.

 

 

Y finalmente a lxs artistas argentinos:

 

Sí, producen algo que es invalorable, le dan al mundo algo único. Son el recipiente de ideales, y cuestiones intrínsecas del ser humanx. Por eso, tienen una responsabilidad mayor, que exige una madurez cívica superior a la del ciudadano común. Lxs demás los miramos, medimos realidades con su arte como guía. El poder que tienen sobre la sociedad es grande. Utilícenlo para ser consecuentes con sus creencias, pero dentro del sistema, no en contra. Son Uds los que pueden acercarnos los ideales a nuestra realidad y desarrollar un sistema de arte justo y profesional para todxs. Definanse como actores que son parte de un sistema mayor, sean ejemplo. Si Uds, que se supone que son nuestro ejemplo moral a seguir, se eximen del sistema societario acordado qué nos queda a lxs simples mortales.

 

Ahora, La Boa Roja, quiere saber, si el mundo del arte argentino, para enfrentar esta crisis, va a elegir entre la construcción del bien común o la lucha por ganar poder a muerte. Ahora sí, vamos a ver de qué estamos hechos.

 

1. copiado de una discusión en el muro de un artista en Facebook

2. La Boa Roja se expresa en English en algunos casos para estar a tono con U-Turn, Stage y Utopia.

 

PRIMICIA! ÚNICO MEDIO!

 



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