La Ontología Orientada a los Objetos como Metafísica Poética

November 6, 2020

 

 

Cuando se le preguntó a Graham Harman, en una entrevista dada a principios de 2012, si el enfoque orientado a los objetos había surgido a partir de la crisis de la filosofía contemporánea, el respondió citando la descripción que realiza  J. G. Ballard de la tarea del escritor moderno, parafraseandola de la siguiente manera:

 

“El papel del escritor imaginativo ha cambiado en nuestro tiempo. Anteriormente, se suponía que el escritor imaginativo debía producir ficciones. Sin embargo, ahora estamos completamente rodeados de ficciones, anuncios, ambientes artificiales... El rol del autor ahora es crear realidades, o tal vez descubrir realidades.”

 

Harman habla a menudo sobre la capacidad única de la literatura para aprehender y manifestar una realidad que no se hace visible con métodos de aprehensión menos oblicuos (en la misma entrevista opina que “la realidad en sí misma no es una proposición explícita”, la única manera de llegar a la realidad es a partir de estar dispuesto a aludir, insinuar, sugerir) y, sin duda, esa manera tan oblicua que constituye la alusión despreocupada a las palabras de un eminente escritor de ciencia ficción nos dicen más sobre la filosofía orientada a los objetos que algunas de sus instancias textuales más didácticas. Con una importante e implícita alineación entre lo literario y la tarea filosófica, Harman construye una metáfora en la que las figuras partidarias del post-estructuralismo aparecen como los “escritores imaginativos” de una era anterior ocupados en la producción y proliferación de ficciones, mientras el filósofo contemporáneo del realismo avanza valientemente para mitigar este insoportable exceso y biografiar lo real. El deslizamiento, en la oración final, entre crear y descubrir es quizás el elemento más revelador de todos.

 

La filosofía orientada a objetos no es tímida a la hora de proclamar su orientación realista y Harman rara vez pierde la oportunidad de arremeter contra las injusticias del "correlacionismo" en sus textos. Pero ¿la posición de Harman es realmente tan anti-correlacionista como podría parecer a primera vista? Yo sugiero que esto se reduce a la diferencia entre crear y descubrir lo real.

 

El rechazo de la epistemología como filosofía primera

 

Cualquiera que sea la conclusión que se extraiga sobre la validez del materialismo especulativo, la estrategia de Meillassoux que intenta confrontar a Kant en términos epistemológicos es ejemplar. Después de todo, esta fue la brillante maniobra de la Crítica de la razón pura que transfirió la disputa entre el racionalismo dogmático y el escepticismo empírico sobre un terreno epistemológico, satisfaciendo las exigencias de una nueva metodología crítica en un contexto que le permitiría reconstruir su posición filosófica. En consecuencia, el legado de la finitud es ante todo un problema epistemológico y no deberíamos olvidar que uno de los objetivos más importantes de la primera Crítica fue el de purgar a la filosofía de construcciones metafísicas espurias que no pueden proporcionar un adecuado fundamento epistemológico para lo que sea que reclamen. Al comprometer el legado de Kant con su propios términos y atacar en su punto más fuerte, el materialismo especulativo descubre una salida epistemológica que se abre sobre lo real. El camino que se ubica entre lo que es-para-nosotros y lo que es en-sí, o lo fenoménico y lo real, es necesariamente uno escindido por el conocimiento.

 

A pesar de las declaraciones fervientes de anti-correlacionismo o de “revertir la Revolución copernicana de Kant”, Harman parece abordar el tema de manera breve y anecdótica, aludiendo aquí y allá a “la gema” de Stove como una refutación general de las variedades fuertes de idealismo o reuniendo la solución de Sócrates con la paradoja de Meno en contra de las iteraciones más débiles del idealismo, antes de rematar con un recordatorio (originario de la filosofía pre-crítica) de que tanto el trabajo filosófico como la filosofía significan amor por la sabiduría, no posesión.

 

Al igual que el correlacionismo, la filosofía orientada a los objetos comienza con una afirmación del límite epistemológico: nunca podemos conocer la realidad de los objetos que encontramos. Al igual que el materialismo especulativo, la filosofía orientada a los objetos luego radicaliza la posición correlacionista, pero ahí en donde el materialismo especulativo empuja a la finitud hacia una premisa epistemológica positiva, la filosofía orientada a los objetos simplemente extiende la finitud más allá de los límites del ser humano y se la otorga democráticamente a todo. Sin embargo, esta extensión de la negatividad no puede ocurrir sin movilizar una serie de afirmaciones metafísicas. Es decir, que los objetos no humanos se encuentran con otros objetos como objetos sensuales (siguiendo un modelo humano), y que todos los objetos tienen un núcleo real y trascendente que se retira del acceso. En lugar de presentar un medio por el cual este fracaso del conocimiento podría superarse, la filosofía orientada a los objetos simplemente reubica la finitud del sujeto humano en el objeto (o, en el esquema de Harman, del objeto real al objeto sensual con el que se relaciona con sinceridad) donde se convierte en una propiedad esencial, y por lo tanto cambia silenciosamente una afirmación epistemológica por una metafísica, ontológica. Lo que comienza como una afirmación epistemológica negativa sobre el sujeto humano se convierte en una afirmación metafísica positiva sobre el objeto. Pero si lo real propuesto por la filosofía orientada a los objetos es retirado casual y epistemológicamente, ¿cómo se pueden realizar afirmaciones positivas al respecto (Incluso afirmaciones negativas positivas son afirmaciones positivas) sin desviarse hacia el dogmatismo?

 

Harman le responde a Kant degradando el estado de la relación humano-mundo al nivel de todas las relaciones pero, al hacerlo sin proporcionar primero los medios epistemológicos necesarios para llegar a esta conclusión, descuida el desafío principal de la primera Crítica. Si uno acepta su afirmación de anti-correlacionismo, entonces también debe admitirse que la filosofía orientada a los objetos es dogmática (el dogmatismo, por supuesto, es una forma de hacer retroceder a la Revolución Copernicana), o de forma alternativa, puede evitarse la acusación de dogmatismo siempre y cuando se admita que la filosofía orientada a los objetos sigue siendo una posición correlacionista. Como ha dicho astutamente Peter Wolfendale, "[cuando] se entiende adecuadamente, el trabajo de Harman no debe verse como una crítica del correlacionismo, sino como una consolidación de sus principios centrales" (293).

 

Si la filosofía orientada a los objetos ignora el mandato kantiano y se sumerge descaradamente por debajo del pasaje hacia lo real, es porque mantiene que, aunque el núcleo de un objeto se retira de todo acceso, algo de su realidad es rastreable en condiciones particulares, solo que estas condiciones no son epistemológicas, son estéticas.

 

 

 

 

 

La estética como filosofía primera 

 

Harman sostiene que es posible eludir el argumento correlacionista de que "es imposible pensar el exterior del pensamiento sin convertirlo en un pensamiento” a través de la “seducción” (allure). En El objeto cuádruple escribe:

 

La elección no es solo entre hablar de algo o no hablar de ello. Todos conocemos una manera de hablar de una cosa sin hablar del todo de ella; es decir, nos referimos (allude) a ello. La alusión (allusion) se produce en el pensamiento no menos que en el habla. Decir "el árbol que está fuera del pensamiento" no es una afirmación exitosa sobre un pensamiento ni una afirmación fallida sobre una cosa. En cambio, es una alusión (allusion) a algo que podría ser real pero que puede no estar completamente presente ". (68)

 

La seducción (allure), como un modo de aprehensión de lo real, opera como el martillo roto de Heidegger (de acuerdo con el modelo delineado por Harman en su lectura realista del análisis de la herramienta). Para aprehender algo del núcleo real de un objeto, uno debe experimentar la desvinculación de su esencia real, unificada por sus accidentes fenomenales. Cuando el martillo nos sorprende al hacerse pedazos en nuestras manos, algo que excede la presencia fenomenal del martillo se hace aparente, específicamente por no ser explicable en términos de la instanciación fenomenal del objeto. Por tanto, la seducción (allure) es una modalidad de fracaso: al no capturar lo real, la alusión (allusion) lo obliga a separarse de ciertas cualidades sensuales, generando momentáneamente una imagen negativa del objeto real unificado. Harman explica con más detalle este incidente en “On Vicarious Causation”, donde también ubica explícitamente la operación de la seducción (allure) en la metáfora:

 

"En el reino sensual, encontramos objetos incrustados con accidentes y relaciones ruidosas. También podemos ser explícitamente conscientes de algunas de sus cualidades esenciales, aunque cualquier lista de este tipo simplemente transforma las cualidades en algo parecido a un accidente, y no nos da el vínculo unificado que hace que lo sensual sea una sola cosa. En cambio, necesitamos una experiencia en la que el objeto sensual se separe de su calidad unificada conjunta, ya que esto apuntará por primera vez a un objeto real que se encuentra debajo de la calidad única en la superficie. Para los humanos, la metáfora es una de esas experiencias. Cuando el poeta escribe "mi corazón es un horno", el objeto sensual conocido como corazón captura cualidades-horno vagamente definidas y las atrae de forma titubeante a su órbita. La incapacidad del corazón para fusionarse fácilmente con rasgos-horno (en contraste con afirmaciones literales como "mi corazón es el músculo más fuerte de mi cuerpo") logra una alusión (allusion) a un objeto-corazón fantasmal que se encuentra por debajo del corazón sensual con el que estamos más familiarizados a diario”. (199-200)

 

Junto a la metáfora, Harman también ubica el funcionamiento de la seducción (allure) en la belleza, la experiencia hipnótica, y la ternura bajo la rúbrica del  “encanto” (charm). El “encanto” (charm) designa un género de seducción (allure) que se produce en la simpatía con el objeto, mientras que el “humor” (como contraparte del encanto), compromete al objeto desde una posición de superioridad, lo que implica "alguna forma de desprecio leve o grave".(Guerrilla Metaphysics, 142). Cada uno de estos estilos de relación, funcionando bajo la categoría de operaciones-de-seducción (allure-operations), proporciona un conducto entre lo sensual y lo real de una manera que el conocimiento no puede hacer (siguiendo la primera premisa de la filosofía orientada a los objetos). La seducción (allure) se levanta para reemplazar el conocimiento como el instrumento ejemplar del descubrimiento realista. La afirmación de que todos los objetos se relacionan sensualmente libera a la estética de la pobre relación humano-mundo y permite que exista como una modalidad potencial para todas las relaciones del objeto. Además, dado que lo real reside en el corazón de cada objeto y se retira necesariamente del acceso, la seducción (allure) proporciona los únicos medios de comunión entre objetos reales; es la ocasión singular en la que los objetos reales podrían "tocar sin tocar". ("On Vicarious Causation", 204) La estética, entonces, no solo absorbe a la epistemología, sino que también absorbe a la causalidad. Uno podría detenerse aquí para observar que esta usurpación de la tarea de la epistemología por la estética está respaldada por las dos afirmaciones metafísicas erróneas antes citada.

 

 

 

Especulación sin epistemología

 

Una vez que la búsqueda metafísica intercambia la epistemología por la estética, para que el pensamiento filosófico continue debe convertirse en literario. Para algunos, este es precisamente el atractivo del enfoque orientado a los objetos, sin embargo, volviendo al parafraseo de Ballard que hace Harman, ¿la filosofía orientada a los objetos está haciendo realmente lo que nos dice que está haciendo? ¿Las estructuras que forman la base de la filosofía orientada a objetos le permiten "descubrir lo real" o simplemente "producir más ficciones"? ¿Qué es especulación sin epistemología, si no es ficción especulativa?

 

La afirmación sobre el retiro esencial abre un vasto espacio para la especulación que, debido a que solo está construida sobre una base estética, curiosamente, posee a la imaginación humana como su único límite, no verificada ni guiada por ningún principio positivo que pueda llevarla fuera de la negatividad en la que se ha alojado.

 

Para Harman, la especulación se iguala más o menos a la metafísica: mientras uno se niegue a ser confinado por las prohibiciones kantianas del conocimiento, uno está especulando. Sin embargo, la definición de especulación de Meillassoux es bastante diferente. Una forma de verlo es decir que el primero practica la especulación en un sentido débil, mientras que el segundo la práctica en un sentido fuerte.

 

Para Meillassoux, la actividad especulativa está constituida por un "modo de conocimiento no correlacional", que no necesariamente infiere un punto de vista metafísico. (Después de Finitud) De hecho, él mantiene a la metafísica y la especulación deliberadamente separadas, definiendo lo factual como "la arena misma para la especulación que excluye toda metafísica" (de acuerdo con la precisión de que la metafísica postula una entidad necesaria o se basa en el principio de razón suficiente para acceder al absoluto). (128) Por lo tanto, para el materialismo especulativo, el acto especulativo es impulsado por la posibilidad absoluta de que cualquier teoría acerca de lo en-sí sea de manera potencial absolutamente cierta. Por lo tanto, montado sobre el fundamento epistemológico que Meillassoux ha establecido de manera cuidadosa y minuciosa (a través de la deducción de la facticidad), el acto especulativo alcanza un nivel de gravedad sin precedentes que simplemente no es válido (en términos comparables) en el contexto de la filosofía orientada a los objetos. En lugar de construir un punto de entrada epistemológico positivo en lo real que luego se pueda utilizar para apuntalar otras afirmaciones, ontológicas o de otro tipo, la filosofía orientada a los objetos afirma la negatividad epistemológica y luego procede a convertirla en una afirmación ontológica positiva sobre el hecho en sí mismo. En pocas palabras esta es su actividad especulativa. Pero si bien la premisa de la finitud epistemológica no es para nada controversial, su interpretación como una metafísica realista y positiva lo es mucho menos. Para reiterar, el intento de ir más allá de la crítica sin antes plantear una estructura epistemológica pierde el punto kantiano o se acerca peligrosamente al dogmatismo. Como hemos visto, la filosofía orientada a los objetos intenta resolver este problema afirmando que la actividad especulativa propia de su posición está anclada en la estética, no en la epistemología. Sin embargo, la especulación sin un genuino refuerzo epistemológico es simplemente ficción: la creación de lo real, más que su descubrimiento.

 

Toma la influencia epistemológica de la metafísica de Harman y su esquema como una narrativa fantástica sobre el mundo y sobre cómo funciona; que no se enfrenta tanto a la finitud humana sino que la usa para re-encantar al mundo. Tal encanto prospera en el espacio poético abierto por el colapso del sueño del lenguaje lógico o divino (el primero suscribe su correspondencia con lo real con precisión racional, mientras que el segundo lo hace con la garantía de una entidad necesaria) y se podría decir, a modo de simplificación bruta, que la poesía de la era moderna puede entenderse en términos de una celebración o un duelo de esta pérdida. La filosofía orientada a los objetos, al responder a la finitud atribuyéndola a todo y acordonando lo real para que no se sepa nada (y no se pueda decir nada) está cometiendo el acto poético moderno por excelencia. Harman podría evitar que las humanidades "den lecciones [...] en nombre de la ciencia", pero lo inverso no es cierto, ya que en la teoría de la causalidad indirecta (como seducción -allure-) la causalidad reduce la ciencia a la ficción, en favor de las humanidades. Reprende a la ciencia por realizar un intento metodológicamente equivocado de descubrir una verdad que nunca podrá. (The Quadruple Object, 143) Todo lo que  la filosofía orientada a los objetos  toca se convierte en literatura y, sin embargo, continúa proclamando la superación del giro lingüístico. El "giro especulativo”, al no poseer un fundamento epistemológico legítimo, si es que promulga algo, es de carácter poético.

 

Adoptar, momentáneamente, el “método hiperbólico” de Harman en el que uno “imagina el triunfo completo de un filósofo, centrándose en las virtudes en lugar de los vicios” y se pregunta “¿qué faltaría en la filosofía si este pensador en particular triunfara por completo?”, finalmente, retornaría a la metáfora inicial entre filosofía y literatura para encontrar que esto no es posible en absoluto, porque ya no habría ninguna filosofía.

Bibliografía

 

- Harman, Graham. “The Well-Wrought Broken Hammer: Object-Oriented Literary Criticism.” New Literary History (2012) 43: 183-203.

- Entrevista con Bernard Dionysius Geoghegan, Cultural Technologies Podcast, 1 febrero, 2012: [http://www.youtube.com/watch?v=ktCfqKqeONk&feature=youtu.be&t=10m12s]

- The Quadruple Object. Winchester: Zero Books, 2011.

- Quentin Meillassoux: Philosophy in the Making. Edinburgh: Edinburgh University Press, 2011.

- “On Vicarious Causation.” Collapse (2007) II: 409.

- Guerrilla Metaphysics: Phenomenology and the Carpentry of Things. Chicago: Open Court, 2005.

- Meillassoux, Quentin. After Finitude: An Essay on the Necessity of Contingency. traducción Ray Brassier. London: Continuum, 2008.

- Wolfendale, Peter. ‘The Noumenon’s New Clothes: Part 1.’ Speculations (2012) III: 290-366.


imágenes: obras de Emilio Renart

titulo original: Ontology for Ontology's Sake: Object-Oriented Philosophy as Poetic Metaphysics.
Amy Ireland, 2013.
Traducción: Mario Scorzelli

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