• Daniel Leber

Algunas consideraciones sobre el surrealismo en relación a la metafísica

A propósito de “El surrealismo rosa de hoy” de Santiago Villanueva y más.


“El surrealismo siempre ha sido para mí una nueva forma de magia. La imaginación, el sueño, toda esa intensa liberación del inconsciente que tiene por finalidad hacer aflorar a la superficie del alma lo que habitualmente tiene escondido, debe necesariamente introducir profundas transformaciones en la escala de las apariencias, en el valor de significación y en el simbolismo de lo creado. Lo concreto cambia completamente de vestido, de corteza, no se aplica más a los mismos gestos mentales. El más allá, lo invisible rechaza la realidad. El mundo ya no se sostiene. Entonces se puede comenzar a calibrar los fantasmas, a rechazar las falsas apariencias. Que la muralla espesa de lo oculto se hunda de una vez sobre todos esos impotentes charlatanes que consumen su vida en admoniciones y vanas amenazas, sobre esos revolucionarios que no revolucionan nada.”


Antonin Artaud, En plena noche o el bluff surrealista [1927][1]



1. El Surrealismo es un signo más de un cierto modo de existencia anómalo a superar: el moderno. Este modo representa el epítome de la atomización individualista y la imposición de un imaginario incapaz de sostener sentidos colectivos coherentes, aglutinantes, duraderos y socialmente provechosos.


2. A medida que el surrealista va surrealizando todo lo que se le cruza en el camino, en una suerte de empobrecimiento metafísico que acompaña a la época, hace pasar las prolongaciones bajas de la psyché por lo supraconsciente. Cualquier símbolo tradicional que se interponga en la mira del surrealista se convierte en un ejemplo más del subconsciente aflorando. Volviendo su mirada hacia diversas culturas ubicadas en México, África y Oceanía, Breton y sus amigos creyeron ver allí algo más surrealista que el surrealismo mismo. Joaquín Torres-Garcia, testigo del nacimiento y desarrollo del surrealismo como grupo y movimiento, se empeñaba en usar el término Superrealismo para señalarlo, evidenciando las contradicciones del término:


“Después de la fase naturalista, cuyo fin es el Impresionismo, lo que correspondería ahora sería la fase animista (y de ahí el predicamiento que ha tenido el arte negro, indostánico, precolombino, y otros), sería pues, el superrealismo. Dicho de otro modo, y sin meternos en escuelas: la manifestación de lo subconsciente. Nuestro punto de arranque, pues, ya no debe ser la naturaleza, sino eso que tiene que venir de nosotros mismos.” [2]


Etimológicamente, este superrealismo, en tanto ismo por encima de la realidad, sería propiamente metafísico. Lo meta-físico coincide con lo super-real, mientras que el surrealismo, en tanto ismo por debajo de la realidad, podría entenderse como un arte falso, coincidiendo lo infra-real con lo no-verdadero, la pura nada. Villanueva parece coincidir con esta concepción del surrealismo como esencialmente quimérico, al ver en el menemismo una vertiente política del mismo[3], signado por las ilusiones económicas de la convertibilidad y el dislate discursivo de los viajes espaciales. Entonces el surrealismo sería un espejismo disparatado.


3. Muy moderno es abrazar paradojalmente lo falso en pos de rechazar la idea de que exista efectivamente una verdad. Esto es percibido por los acólitos de la modernidad como una ventaja o virtud. Sumémosle la idea surrealista de que lo que late “por debajo” de la realidad es algo así como aún más real que la realidad consciente. “La noción de la verdad, después de haber sido rebajada a la mera representación de la realidad sensible, es finalmente identificada por el pragmatismo con la utilidad, lo que equivale a suprimirla pura y simplemente; en efecto ¿qué importa la verdad en un mundo cuyas aspiraciones son únicamente materiales y sentimentales?”[4] Lo cierto es que la verdad, en tanto única e inexpresable por nosotros, individuaciones relativas y finitas, puede a lo sumo señalarse de indefinidas maneras, parciales y aproximadas, con la ayuda del símbolo. Este símbolo, a diferencia de lo que cree el psicoanálisis, la semiología y el surrealismo, es analógico y de origen no-humano. Difícil es entender esto cuando prima la superstición generalizada que ve al humano vivir una existencia totalmente convencional.


Josefina Labourt, Mirando desde adentro, 2021


4. ¿Cómo poder echar mano al reservorio universal de símbolos sin caer en desvaríos newagers? No lo sé aún, y algunos estamos en esa búsqueda. Guacho de tradición, siendo esta algo bien diferente a los usos, costumbres y manías de un determinado pueblo o grupo, me siento en la necesidad de elaborar mi propia cosmovisión. Una cosmovisión que tal vez al final también sea trágicamente convencional e individual. Comparto con Villanueva la noción de tradición como la posibilidad de reconfigurar el pasado y actualizarlo, desestabilizándolo y acomodándolo[5] en función de nuevos objetivos. En este punto sería interesante volver a la obra de Villanueva a los ojos de su propio surrealismo rosa de hoy, y ver cómo se la pasa haciendo eso: actualizando, desestabilizando y acomodando piezas del pasado, trayéndolas al presente.


Santiago Villanueva, Sin título 1, 2013


5. La vocación moderna de ruptura y originalidad tampoco ayuda demasiado a dar con las herramientas para alzarse con un verdadero lenguaje simbólico. Y acá es donde peco de surrealista. Pero surrealistas somos todos, solo que algunos todavía no se dieron cuenta. Un poco a eso hacía referencia el título de mi muestra junto a Fernanda Laguna, “Pedo Místico”[6]. La deriva mística parece ser el único medio y fin espiritual asequible de esta forma de vida que sostenemos, cada uno a su manera, en los límites de lo insostenible. El nacimiento del artelin parece estar en sintonía con esto. Un caso no tan evidente pero productivo es el de la obra devota de Santiago García Saenz, cuyo pedo místico, formalizado en los términos y condiciones de un catolicismo sentimental, no deja de ser un surrealismo rosa de hoy. Pervirtiendo la devoción en manía religiosa, construye una forma suya de hacer frente al mundo y al dolor. No por nada las iglesias muchas veces han tratado con desconfianza al místico, que partiendo de una doctrina preexistente y apropiándose de sus directrices exotéricas se realiza metafísicamente salteando las mediaciones institucionales. Descartarlo o incorporarlo al santoral se convierte ya en una cuestión burocrática de ortodoxia y eventual verificación científica de su obrar milagroso.



Erica Figueroa. Desconectados. 2016


6. Ante la falta de una cosmovisión que abrigue tanta fantasía individual, la imaginación se desboca. La hipertrofia imaginal como índice de este déficit se hace carne en la retina de los artistas. Este surrealismo rosa de hoy, pensado como una vanguardia que “no entiende la teoría como espacio de coincidencia sino que recurre al entusiasmo grupal”[7] es efectivamente eso, la punta de lanza de un proyecto alucinatorio colectivo que desborda los límites del campo artístico. No hay teoría capaz de generalizar los lineamientos básicos de este surrealismo rosa, y uno de los aciertos de los ensayos de Villanueva es evidenciar esto. Si antaño los alquimistas podían proyectar el drama cosmogónico en términos crísticos para poder vivirlo e incorporarlo, hoy al artista no le queda otra que valerse de su repertorio personal de traumas y alucinaciones, recurriendo sediento a los reservorios de la cultura industrial y los anaqueles de la historia universal, siempre a riesgo de perderse en su propio laberinto deforme y delirante. Una muy festejada obra de Juan Matias Alvarez del 2013 lleva calada la siguiente inscripción: “La única realidad es tu propia fantasía”. No obstante, si pudiéramos figurar al surrealismo rosa como una moneda, siendo la fantasía evasiva una de sus caras, la otra sería la de la capacidad transformadora de la imaginación.


6,5. Pensándolo bien tal vez sólo exista la fantasía evasiva y su uso como medicina o veneno es una cuestión de grado. Tal vez lo venenoso es que toda la cultura industrial tiende al entretenimiento masivo. La lógica de la renta que ordena el tiempo del trabajo pasa a regir todas las esferas humanas y se crea el ocio: pasatiempos para los momentos de no-trabajo. En los casos más sospechosos la evasión se viste con los trajes más pretenciosamente intelectualoides que uno pueda imaginarse.



Juan Matías Alvarez. La única realidad es tu propia fantasía. 2013.


7. Si, como expresa Villanueva en sus ensayos, el surrealismo rosa empatiza más con la teoría queer que con el psicoanálisis y con los diarios más que con la poesía entonces estamos, no obstante, en el feliz momento de estar pegando la vuelta hacia algo que nos supera en tanto individuaciones fantasiosas, expresando lo Uno a través de lo múltiple. Así también lo creen los caoistas al considerar al venidero quinto Eon como un regreso a los fundamentos mágicos y chamánicos del poder psíquico. Peter J. Carroll, uno de los padres de la magia del caos, a propósito de los cambios que se darán antes de arribar a este quinto Eon, dice en su fundacional Liber Null:


“Abandonaremos todas las ideas fijas sobre lo que es absoluto o valioso y que constituye la moralidad mientras que una Tecnología Psicológica se desarrolla. Las técnicas de modificación de creencia y comportamiento en la milicia, en psiquiatría, en lugares de detención, en propaganda, en las escuelas y en los medios de comunicación devendrán tan sofisticados que la verdad se convertirá en un asunto de quién la crea. La realidad devendrá mágica.”[8]


8. Incluso de existir un plan maléfico que pretenda extraviarnos en los bosques verborrágicos de la significación vacía y la hipersingularidad monstruosa, el surrealista rosa, desde lo más profundo de su corazón, expresa el eventual y obvio triunfo del ser sobre la nada. Villanueva oficia de jubiloso arúspice al rotular de virus indetectable al surrealismo, ubicándolo “más del lado del tiempo de la epidemia de la evolución”[9].


9. ¿Será el surrealismo rosa, en tanto “tradición anacrónica que atraviesa intuitivamente la abstracción y la figuración” y cuyo principio activo es lo imaginario[10], la antesala de una nueva disolución final cualquiera? Una mirada flashada se posa sobre los velos de lo real entendiendo en un rayo de lucidez el infinito sugerido en lo indefinido. “El papel del artista no consiste en preocuparse por la vida, en sentirse responsable de crear un mundo mejor. Esa es una distracción muy grave. Todo nuestro condicionamiento se ha orientado hacia una vida intelectual. Eso es inútil en la obra de arte. Todo condicionamiento humano es inútil en la obra artística. Conceptos, relaciones, categorías, clasificaciones, deducciones, son distracciones de la mente, que queremos tener libre para la inspiración.”[11]


10. No puedo dejar de pensar en los monstruos que vienen siendo engendrados por el sueño de la Razón. Los figuro como los mareados de Dana Ferrari. Estos idiotas deshuesados parecen dar cuerpo a esta inversión que da primacía al subconsciente sobre el consciente, y que es en resumen, el secuestro moderno del potencial surrealista del cual somos todos parte. El progreso, ese correlato social de la hipótesis evolutiva, es también una excentricidad injustificable del bicho moderno. Esto es exactamente lo opuesto a toda concatenación temporal cósmica con perspectivas metafísicas, que ve en la aparición de las anomalías epocales el agotamiento de las posibilidades existenciales del ser (chan!). Ante las evidencias irrefutables que señalan un guerra psicológica sin tregua, todo surrealista rosa de hoy debería tomarse el trabajo de entender y asumir efectivamente el poder transformador que tiene su imaginación alucinada sobre la realidad grosera que habita. La imaginación contra el poder.


Dana Ferrari. Mareado en El sol por atrás (2020), Parque los Andes.


11. De nuestra imaginación también depende el hacer y usar una ética afectiva que sea realmente nuestra, y no impuesta de querusa por un sistema que prioriza valores ajenos a la realización metafísica del ser. Es obvio y redundante, pero ningún escape del cosmos puede realizarse por fuera de las condiciones físicas del mismo. La surrealista rosa de hoy Laura Códega dice: “Tal vez falten mil millones de años, pero imagino que algún día habrá respeto y amor a nivel mundial. Pienso que cada persona es un centro de sanación o puede llegar a serlo, digamos… si se sana primero a sí misma, de todo lo pésimo que heredamos de siglos y siglos de desconfianza, explotación, esclavitud. Para que eso pase nos tenemos que rebelar contra nosotros mismos y dejar de ser vehículo del odio. Lo peor del daño es que muchas veces se ignora a sí mismo. Sin que te des cuenta cada cosa está cargada de ideología. Y las ideologías se protegen a sí mismas a través de dobles morales, pozos enmarañados, imágenes blureadas. Todo eso es el disfraz, las formas que adoptan camaleónicamente para subsistir. Son monstruos que tienen vida propia, una vida no humana, una vida informativa. De todo eso hay que escapar.”[12]


Resumiendo, todo final es también un comienzo: el psicoanálisis pasará a ser cosa de talleres biomecánicos y la poesía será el brillito hermoso por default de cualquier tercer ojo. A no desesperar. Ora et labora.


PAX

[1]Artaud, Antonin “En plena noche o el bluff surrealista”, en Valéry, Paul; Artaud, Antonin. La libertad del espíritu. Leviatán, Buenos Aires, 2005. p.65 [2] Torres-García, Joaquín Universalismo Constructivo. Lección 28. La fase que puede correspondernos en nuestro ciclo de arte, p.208 [3] Villanueva, Santiago, El surrealismo rosa de hoy, Rosario, Ivan Rosado, 2021. pág. 26 [4]Guenon, René, “La Reforma de la Mentalidad Moderna”[1926], en Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, Eudeba, Buenos Aires, 1969, p.4 [5] Villanueva, Santiago, op.cit., pág. 33 [6] Pedo Místico, PM galería, del 20 de mayo al 19 de junio de 2021. CABA, Argentina. [7] Villanueva, Santiago, op.cit., pág. 33 [8] Carroll, Peter J., Liber Null, edición pirata digital, p.104 [9] Villanueva, Santiago, op.cit., pág. 57 [10] Villanueva, Santiago, op.cit., pág. 32 [11]Agnes Martin, "Beauty Ist he Mystery of Life". Texto escrito para una conferencia en el Carnegie Museum of Art de Pittsburgh el 7 de enero de 1989, y en el Museum of Fine Arts de Santa Fe en abril del mismo año. [12] Texto de Laura Códega para la performance Querida Otredad de Josefina Labourt, Proyecto de Performance Masiva, 30 de junio de 2017.

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