• Bob Lagomarsino

El ajuste indecente



Para los anti-académicos los estudios universitarios han transformado a la educación superior en un negocio demasiado burocrático, con una estructura piramidal bien definida y estructurado a partir de un método científico diseñado para impedir cualquier pensamiento novedoso, creativo o sutil. Sin embargo, para este gobierno de científicos parece que la educación universitaria, a pesar de los obstáculos que pueda ponerle a nuestros pensamientos, continúa siendo un motor fundamental del desarrollo personal; capaz de habilitar un movimiento social ascendente e impulsar un capital humano de calidad que motorice la industria del conocimiento para sacarnos de esta complicada situación económica.


Sin ir más lejos, la concisa tesis de posgrado del ministro Martín Guzmán propone un camino para afrontar la crisis actual: una política contra cíclica que intensifique el gasto público, o la inversión, para activar el consumo y poner en marcha la economía. En medio de este panorama de pandemia, uno imagina que la educación universitaria tiene un rol central no sólo para impulsar el desarrollo, sino para contener a los alumnos y los docentes que a pesar de la difícil situación pudieron adaptarse y seguir adelante con la educación. Todo parecería indicar que necesitamos a lxs docentes para salir de la crisis.


De manera consecuente con esto, el gobierno considera a lxs docentes un personal estratégico, al punto que les adjudicó un lugar destacado en la polémica cola de vacunación. Sin embargo, la reciente medida tomada por las autoridades de la UNTREF parece ir en la dirección opuesta: realizar un ajuste en su planta docente y dejar sin trabajo a tres destacadas investigadoras ¿Qué pensarán Alberto Fernández y Martín Guzmán de estas medidas? ¿Cuál es el objetivo que persigue la Universidad al despedir docentes? ¿ahorrar? Quizás haya otros motivos de fondo, como el sumario por acoso sexual al coordinador de la carrera de artes electrónicas.


Marina Rieznik, Carla Lois y Laura Esteras son tres destacadas profesionales, con una reconocida trayectoria en sus áreas de estudio, que aparentemente fueron desvinculadas de sus trabajos en la carrera de artes electrónicas de la UNTREF sin justificativo ni previo aviso. No debería ser necesario aclarar que nos encontramos en medio de una pandemia y que las tres son madres con niñxs a cargo, pero el dato contribuye a contextualizar esta irregular situación.


Esperemos que pronto se aclare todo esto, que las docentes recuperen sus trabajos, que la justicia de una respuesta a las denuncias y que el gobierno empiece a llevar adelante su agenda para impulsar el desarrollo de los trabajadores del área del conocimiento. Las agrupaciones de artistas todavía no se han manifestado sobre este caso, afortunadamente los sindicatos reaccionaron para manifestar su apoyo a las docentes; por su parte los políticos científicos no deberían olvidarse que lxs docentes y lxs artistas también son trabajadores del área del conocimiento.


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