• Nicole Fregonese & Julieta Rosell

La luz al principio del túnel






Cuando me encuentro en momentos difíciles

Madre María viene a mí

Diciendo palabras sabias

Déjalo ser

(The Beatles, Let it be)


Escuché sobre un torbellino que se acerca

Se va a llevar todo lo que no está atado, y

Cuando suceda, cuando suceda

(No estaré aguantando)

Así que deja que suceda, deja que suceda

(Tame Impala, Let it happen)



En la sútil diferencia entre los títulos de ambas canciones se puede reconocer dos formas de ver, percibir y vivir el mundo, dos maneras de abordaje político y social, dos maneras de estar en el realismo capitalista.


Mientras Let it be apunta a problemáticas personales del individuo y cómo lidiar con ellas, Let it happen trata del torbellino externo que viene a destruir todo lo que conocíamos y conforma nuestro mundo. Let it Happen no busca soluciones o formas de lidiar con una problemática sino trascender y encontrar el verdadero cambio en la destrucción, construir a partir de las ruinas. Ya no es necesario el pogo ni los cánticos a todo pulmón, no es necesario sentir el sudor del otrx en la piel para convertirse en una fuerza más grande y poderosa que el líder de la orquestra. Las pulseras que brillan se adosan a los brazos como prótesis, un objeto externo al cuerpo que actúa por unx en el campo de acción social. A diferencia de un cuerpo colectivo común, una masa de personas que se encuentran en una comunión (y combustión) espontánea, la pulsera unifica, uniforma, no le dice a la masa lo que tiene que hacer sino que ya lo hace por ella. Los “fans” no son parte del show, son parte del diseño. Son parte del producto que compraron. La luz al final del camino.

En Inland Empire (Lynch, 2006), Laura Dern quema con un cigarrillo un trozo de tela, formando así un agujero/portal a través del cual observa y se transporta. El tajo en el lienzo de Fontana abre la representación en dos, hace rodar por el piso el concepto de bidimensionalidad, la idea de plano y de la pintura misma. “El Espacialismo pictórico de Lucio Fontana triunfaba donde el cine no podía, porque el tajo en el lienzo señalaba exitosamente un espacio real fuera del representado” escribe Pablo Schanton en su nota sobre Currents de Tame Impala. Tanto el tajo como la quemadura logran penetrar la superficie abriendo un nuevo espacio. Es así como la destrucción siempre ha sido parte fundamental de las grandes revoluciones, la destrucción de viejos conceptos, de instituciones, de formas de percibir y ocupar el mundo. Deja que suceda (Let it happen).


La luz verdadera es la que genera sombra, la que tiene el poder de llevar a cada unx a un lugar de introspección acerca del lugar que ocupa en la masacre social del realismo capitalista. Una verdadera luz es la que muestra los contornos, los bordes de las cosas, los precipicios y las profundidades. La sombra, por su parte, es la que da cuenta del movimiento y la quietud. Una luz que ciega, que duele, que quema en la piel, que la chamusca, es la que puede hacernos percibir nuestro propio cuerpo, la que nos recuerda que (todavía) tenemos un cuerpo.

Es ‘perfecto’ porque está todo mega guionado. No hay margen para cagarla. Es el concierto número 64 el que vas a ir a ver. Imagínate. Si la cagaron, la cagaron en el 2 o el 3”. Todo está iluminado. Diseñado, pensado, testeado: no hay lugar donde esconderse. Pagaste por el show perfecto y no hay escapatoria. Los oídos no tienen párpados, y aparentemente el poder de los cuerpos no tiene fin: la pulsera se composta, con la entrada se planta un árbol en Uganda, con los saltos en las plataformas se crea energía para el siguiente show. Todo es un devenir socialmente comprometido, sustentable y productivo. Nada no tiene un sentido vinculado al “bien” o al marketing. ¡Gracias, no sabía que estaba aportando a tantas causas! Yo pensaba que venía a saltar y gozar. ¿Se puede gozar y luchar a la vez? ¿Es el goce una batalla en sí mismo? ¿Puede ser una lucha si está atravesada por un consumo?


Las luces te guiarán a casa

Y encenderán tus huesos

E intentaré repararte.

(Coldplay, Fix You)



“If you want love, be love”. El voluntarismo mágico, según Fisher, es la idea de que la voluntad individual puede mágicamente hacer realidad todos nuestros deseos personales. El peligro acecha constantemente, tanto en la repetición de estos discursos, tan bien acogidos por el público, como en la sucesión gestos lavados: en el momento en que es desplegada la bandera del orgullo, las pantallas muestran la imagen en blanco y negro, anulando así el propio símbolo de la bandera, sus colores. Una insistencia repetida en querer quedar bien con Dios y con el diablo, que nadie sienta que no puede pertenecer, que nadie sienta que no le están hablando directamente a ellx. Decolorar, desaturar, apaciguar las aguas turbulentas. Un cuerpo cuyo corazón no late y cuya sangre no fluye por las venas, piel grisácea de muerto viviente.


Siempre es viernes en mi corazón.

Siempre quiero la total destrucción

De este mundo que he conocido

(Álex Anwandter, siempre es viernes en mi corazón).





Agradecimientos: Manuel A. Fernández, Santiago Dunne, Blas Lamagni.


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