• Bob Lagomarsino

Panorama Papers


Hace pocos días culminó la primera edición de Panorama, un evento coorganizado por Meridiano y arteBA. Como ocurre habitualmente, es el miembro atrapatodo, la citada Fundación, la que se lleva los laureles sin hacer demasiado. Con una conducta digna del Presidente que nos preside pero no gobierna, la Fundación intenta borrar de un plumazo toda su política de los últimos años que apuntaba a insertarnos en el mercado global. La feria porteña ya no mira con ojos vidriosos a las prosperas ciudades de Miami, Ginebra o Londres, sino que decide orientar su mirada a las provincias para imaginar un nuevo horizonte. Cabe destacar que esta flamante gestión tiene una noción más real de nuestro lugar en la escena del arte contemporáneo global y está lejos del liberalismo extranjerizante que intentaron imprimir gestiones anteriores. Sin embrago, uno no puede dejar de preguntarse cuales son las posibilidades reales de prosperidad y crecimiento.


Tuvimos que tener la cuarentena más larga del mundo para que Meridiano y arteBA se den cuenta que es una tontería pretender exportar el arte argentino si no generamos un mercado local primero. Ayudó contar con la experiencia inédita de un Ministro de Transporte que cerró todas las rutas aéreas, terrestres y marítimas durante ocho meses para tomar conciencia de que hay vida y mercado más allá de la General Paz y el corredor Al norte. Curioso efecto contingente el de Mario Meoni.


Que no puedan entrar al país la horda de “compradores millonarios” que venían con todos los gastos pagos a visitar la ciudad y a no gastar más que en restaurantes y bares obligó a redireccionar los esfuerzos en buscar compradores locales. Mientras que los miembros anteriores de la Fundación no se tomaban un avión si no era para ir a recorrer alguna feria extranjera, algunas de las nuevas autoridades recorren Santa Fé, Córdoba y sus escenas locales. A los antiguos miembros del board le quedarán las millas acumuladas durante años de visitar las ferias alrededor del mundo con un beneficio para el arte nacional, cuanto menos, discutible.


Nuestras expectativas pasaron de comprar por millones los derechos de la marca Art Basel a descubrir que existen galerías y coleccionistas en lugares como Salta, Catamarca o Mendoza. De un Presidente de la Fundación que pasaba 300 días en salas vip de aeropuertos del mundo y el resto en su casa de Pilar, pasamos a una empresaria santafesina con distribución y logística en todo el país.


De la empresaria postal es conocido su interés genuino por mejorar la situación de las artes de nuestro país y lo mismo corre para algunos de los nuevos miembros que integran el Board. De todos modos, no debería sorprender que en algún momento a uno de los flamantes miembros le saquen a relucir alguna trapisonda aduanera y penal que duerme el sueño de los justos por eficientes gestiones judiciales de algún pariente. Como hemos visto con Los Pumas, el carpetazo es uno de los hechos del 2020 y no se puede dormir tranquilo conociendo la posibilidad latente de que algo salga a la luz.


La campaña del desierto para implementar el modelo galerístico de Buenos Aires en todo el país ha comenzado con nuevas autoridades en la Fundación y con miembros de Meridiano que buscarán realizar una buena gestión porque sus ambiciones personales son las que marcan el pulso del tiempo.


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