• antonella agesta

Bernardo y la escoba



Bernardo habla de afección, de cómo afectar a les otres, de cómo modificarles para hacerles uno. No estamos hechos de lo mismo, pero la muestra habla de ser une con les otres.


Un espacio mágico inunda el cuerpo al ingresar. Altares en forma de triángulos remiten a la santa trinidad. Pero no de una manera rígida, ni aleatoria. Hay tres entidades a las cuales venerar: son tiernas, graciosas y suaves. Lo más probable es que le pidas a Ber ir a bailar con alguien o hacer una rica cena con amigues en el parque. Figuras geométricas sagradas como el círculo y el triángulo se relacionan con la búsqueda de la perfección y de la paz.

La minuciosidad, confianza y determinación con las que es colocado cada uno de estos mini-objetos crean pequeñas escenas, que a veces remiten al pesebre, pero con un aire más lúdico. Círculos de animales reunidos, charlando o esperando que se teletransporte algune de elles.


Las varitas mágicas y el portafolio con el que se las puede llevar sobrecogen por el cuidado y la capacidad de afección. Al tacto son frías y rígidas. Aun así, tienen el calor que viene de la protección y la energía, de esas cerámicas donde viven flores secas, que brotan de agujeros y trasladan informaciones de una dimensión a otra.


La escoba, asociada al trabajo femenino, a la mujer obrera, al ama de casa del medioevo, así como a los cuentos de brujas: la típica escoba de bruja hecha de madera y paja se encuentra en un rincón, con un sostén en forma diagonal, lista para ser usada. Por supuesto barre. Bernardo barre su muestra bastante. Supongo que también es una manera de hacer una limpieza de energía o de transformar el espacio en términos de rituales.


Bernardo me dice que la escoba también sirve para volar, así que espero que podamos hacerlo juntas. La escoba produce la sensación más literal de su exhibición, que acontece en un campo mágico y fantasioso, poco conocido.


La invención de sus propios rituales, sus esquemas de mantra, de tejido, de cantos.


Otro lado de su exhibición es hablar con él y tocarle sus manos suaves. Verle sus ojos tan dulces, que trasmiten calma y amor.


Es una muestra que busca la permeabilidad en las almas, la búsqueda de la paz y el regocijo en el amor. Podemos ser uno.


Sobre Bernardo Zabalaga en Anexo M

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