• Pilar Otero

Francia Márquez-Mina: hasta que la dignidad sea costumbre



El pasado junio y por primera vez en doscientos años unx afroamericanx llegó a la máxima fórmula del poder ejecutivo colombiano: Francia Márquez Mina se convertía en vicepresidenta electa. Su alianza con Gustavo Petro resultó vencedora en el primer triunfo del progresismo en el país, el primer gobierno de izquierda. En su asunción juró por sus ancestros y los colombianos y colombianas excluidos, hasta que la dignidad sea costumbre.


El sábado veintinueve de julio la militante y abogada dio una conferencia en la ballena del Centro Cultural Kirchner, en el marco de una gira por la región en la que se reunió con líderes políticos sudamericanos. En nuestro país concretó una reunión privada con CFK, hermética, de la que poco se supo. Visitó a Boric, Evo y Lula en los días anteriores y siguientes.

A modo de prólogo me gustaría traer un cita de Márquez Mina al resultar electa: –Fui a Argentina cuando estaba en campaña y del gobierno no me pararon bola, no me atendieron, me miraron como un bicho raro. El racismo también atraviesa al progresismo y a la izquierda.


El racismo hacia la comunidad afroamericana junto con la lucha ambiental y la vida digna fueron los ejes principales de su campaña y carrera política. Argentina es un país extremadamente racista que se jacta de no serlo, por eso el tono de “¿ahora me tienen en cuenta, blancos del poder argentino?”. Lo merecemos.


Volviendo a la conferencia, Francia entra a la sala de la mano del premio Nobel de la paz argentino, Pérez Esquivel, quien le sostiene la mano y la llama hermana, pero no la deja articular una palabra por al menos diez minutos desde que la presenta. Tras una hora y media de espera activistas sociales y políticos, las mujeres afro, lxs migrantes, estudiantes, funcionarios, academicxs y curiosxs la reciben como una rockstar. Aplauso cerrado y escucha atenta.


La primera pregunta de Verónica Gago en el conversatorio apunta a las elecciones. Francia respira y responde, parece algo cansada pero aún con fuerzas para atinar en cada respuesta. Su hablar es calmo pero sin titubeos. Por primera vez en Colombia ganó una formula con una agenda de izquierda, feminista y con un programa ambiental. Ella habla de los “nadies”, los nunca representados, los siempre oprimidos. Petro y Márquez- Mina son los primeros dirigentes de izquierda en llegar al poder en Colombia, en parte, además de ganar, porque son los primeros dirigentes de izquierda que logran terminar la campaña sin ser asesinados.


El recurso discursivo poético principal de Francia es la enumeración. En primer lugar saluda a los presentes que la acompañan: a la comunidad de migrantes, al campesinado, a la comunidad afro en argentina, al colectivo lgbtq+, a las mujeres, lxs niñxs y los militantes sociales y políticos en Argentina, que han mantenido, según ella y atinadamente “un gobierno en resistencia”. Luego enumera quienes son para ella los “nadies” en Colombia: los pueblos étnicos indígenas y afrodescendientes, las mujeres que soportan la violencia machista, la comunidad trans y LGTB, el pueblo campesino despojado de su tierra, lxs niños y niñas que mueren de hambre en un país lleno de diversidad natural pero que no puede ofrecerles un plato de comida, los jóvenes que salen a marchar por su futuro y son reprimidos, los trabajadores que resisten y no reciben un salario justo, mientras unos pocos acumulan capital, porque dice ella “de todo eso yo vengo, soy tirapiedras, como nos decían, una nadie que va a ocupar el poder estado”.


Habla de la “casa grande”, la madre tierra, como uno de los principales desafíos de la región, el desafío ambiental. En este sentido me parece novedosa su mirada, las políticas ambientales parecen caerse de toda agenda progresista sudamericana, siempre en puja con su falaz antípoda: el progreso.


Otro desafío principal según Marquez- Mina es devolver la dignidad al pueblo, en especial a aquellos afroamericanos del Caribe despojados de su humanidad al ser traídos a América y tratados como animales, en condiciones de esclavitud con fuertes resabios en la actualidad, agravados por el neoliberalismo pregnante en Colombia en las últimas décadas.


Siguiente pregunta, ¿de quién aprendiste tu impronta feminista antirracista? Francia de nuevo enumera: de muchas mujeres, de su madre, de su abuela, Paulina Balanta, una mujer analfabeta de su comunidad que tenía un lema “quien no lucha no va al cielo”. De las madres de Plaza de Mayo, también. Continua elaborando una idea: el patriarcado, los modelos económicos neoliberales y las violencias de género, impactan de manera diferida en las mujeres afro. Rescata la interseccionalidad raza, clase y género como tres elementos opresivos que pesan sobre los hombros de su comunidad. “Yo esto antes no lo teorizaba” dice “pero conocí a Angela Davis y aprendí”. Desliza un comentario tierno y algo cholulo “yo a Angela Davis no la leí, la conocí y la escuché de su propia voz”.


En este punto llega el highligt de toda la conferencia, un llamado a las feministas blancas a rescatarse: “las mujeres afroamericanas e indígenas no estamos luchando para romper el techo de cristal, estamos luchando para ponernos de pie y caminar con nuestras hermanas”.


Aplausos. El feminismo y sus reivindicaciones, no llegó para todas al mismo tiempo, de nuevo, la interseccionalidad, clase-raza-género. “Yo no voy a ir a darle la mano a Hillary Clinton”.


La siguiente pregunta ahonda sobre sus principios en la militancia, en las que levantó banderas y reclamos ambientales en contra de maquinarias extractivistas destructivas en sus tiempos de estudiante en la región del Cauca, donde creció. Cuenta como los restos colonialistas y esclavistas ayudaron a esparcir y sostener estas prácticas. “Los negros en el Cauca aprendimos que sin territorio no hay libertad, por eso tenemos que defender nuestra tierra”. Mientras unos especulan con acumular riqueza, para campesinos y afros la tierra es un escenario para la vida. Enumera problemas ambientales, mineros y energéticos “ahora que soy gobierno vamos a tener que mirar COMO es que vamos a hacer” y se ríe, como quien admite que tiene un norte pero aún no sabe cómo llegar.


Vuelve el tópico de la campaña, su lema soy porque somos (un legado del Ubuntu africano), la agenda política queriendo cambiarle el peinado y el color de piel, el ataque constante a su identidad y representatividad. Las fake news y el marketing vs. la política desde la lucha y el corazón. Por esto último es que los jóvenes y las mujeres, dice, los escucharon. Aquí otro punto clave, la fórmula Petro- Marquez Mina llega al poder por un apoyo inédito de la juventud y el número más bajo de abstenciones de la historia. No la juventud politizada universitaria progresista de elite ya existente en Colombia, sino la juventud empobrecida y en lucha, que se involucró activamente en los paros generales de 2019 y 2021 siendo brutalmente reprimida y encarcelada. A este sector social se le sumó el voto de los pueblos campesinos y afrocolombianos, logrando la victoria electoral.


La paz social colombiana, endeble, es otro desafío principal junto con la justicia social. Dos aspectos que van de la mano, según Francia, el conflicto armado avanza por el hambre y falta de presencia estatal. Otro punto importante, la prohibición de las drogas no funciona, es necesario andar el camino de la legalización, afirma también. El uso de la hoja de la coca y la marihuana pueden ser vitales para las comunidades agrícolas de la región, junto con la concepción del consumo como problema de salud pública y no de criminalidad. El enfoque criminal del consumo, de nuevo, recae de otra manera sobre comunidades empobrecidas y racializadas. Otro paradigma es necesario.


Finalmente, su hit, otro de sus lemas: el vivir sabroso.


Decía Perón en la conferencia “La comunidad organizada” en 1949: “Ni la justicia social ni la libertad, motores de nuestro tiempo, son comprensibles en una comunidad montada sobre seres insectificados (...) Nuestra comunidad, a la que debemos aspirar, es aquella donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto, en que exista una alegría de ser, fundada en la persuasión de la dignidad propia. Una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integrar y no sólo su presencia muda y temerosa”

Dijo Francia Márquez en 2022: “Siempre que los conceptos salen del poder popular se cuestionan o se tergiversan, (...) el pueblo afrodescendiente sabe que vivir sabroso es vivir en alegría, sin miedo, en paz, con derechos, no nos lo van a quitar. Invito al pueblo colombiano a vivir sabroso (...) podemos vivir en paz, con trabajo y dignidad”


Vivir sabroso es vivir con dignidad. La dignidad de los pueblos sudamericanos, una lucha que sigue.


Tras dos números musicales las luces del anfiteatro se apagan y Francia se queda ya con el micrófono apagado, conversando y saludando a quienes se acercan al escenario.


Agosto 2022

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