• Francisca Lysionek

Introducción a un entorno



Primer registro - 25/02


Ezequiel Azambuya y Benjamín Álvarez invitan allegades a ph de futuro mítico, presentando suntuoso despliegue de alimentos varios, del orden del finger-food. Picada para saciar un tipo de apetito puntual, a saber: que haya algo para hacer mientras se está en un lugar. Llenar el estómago de aceituna, a la vez que se llena el espacio de palabras y las colas de preguntas. Lxs que visitamos El Vómito hace poco menos de dos semanas, alzamos las cejas y entendemos que el lugar dejó de ser algo para mutar en un nuevo entorno, que acompaña una propuesta diferente para estar ahí.


La mesa de patas cortas apenas llega a sostener la multitud de platos que se acomodan en su superficie como pueden. Junto a la palangana que conserva el frío necesario para los vinos, son objetos que destacan de la nueva puesta en escena, sobre la tarima principal del Vómito. Ladrillos apilados se acomodan en distintos rincones del espacio sosteniendo reflectores que emiten luz cálida. Sobre los alimentos cuelga un cable que termina en un foco de luz envuelto en papel. Casi todxs lxs comensales merodean y se acomodan alrededor, aunque algunas apuestan por la comodidad insuperable del colchón recubierto en sábana blanca que, como un tatami próximo a la tarima, también se convierte en nueva superficie habitable.



Despojado de ornamento, el entorno apunta a la satisfacción de necesidades vitales, los elementos que contiene son lo que son. Libres de ostentación, pueden permitirse interactuar entre ellos, y con lo ajeno, digamos, las personas.


Una mesa, un colchón, una palangana y, debajo de la calidez de un foco anaranjado que se guarda en lámpara de bronce; la primera obra que forma parte de Sensibilidad Política Inmediata. Dicha obra reposa enmarcada en la pared, y se enfrenta al vano o puerta que permite el acceso principal a la habitación. Por ahora, es todo lo que tenemos.


Escucho a Malena llamarla “pequeño retazo de pared”, un mosaico que conserva suaves líneas de colores hechas con pasteles, casi como rastro o huella del material, un asomo a la posibilidad de las formas fugaces que empiezan a aparecer. Observarla es espiar por el ojo de la cerradura del tiempo de producción de Ezequiel. Una obra, parte de una serie que iba a ser pero no pudo. Pensada para otro contexto, se rescata para dar inicio a una nueva invitación a la reflexión.



Ni Ezequiel, ni Benjamín, ni nadie dice mucho todavía sobre el tema que nos convoca, estamos inmersos en un juego de luz y sombra que parece obrar como metáfora de este primer encuentro misterioso entre la obra, el espacio y las personas. Sensibilidad Política Inmediata da la hora al trabajo del artista, marca un tiempo de producción. Avanza a medida que se pinta, vínculo que demanda la pregunta respecto al tiempo que las obras necesitan. Primero para hacerse, y luego para detenerse en ellas. En este sentido, tiempo y forma me resultan similares, el tiempo que las obras merecen, habla de cómo nos acercamos hacia ellas.


Nada surge de la nada, esto empieza a partir de un registro del pasado enmarcado en la pared. Continuará porque es su deber, trasladar como impulso nervioso de la mano al papel, de la mesa de trabajo a la pared, del ojo que percibe hacia la idea mediata que genera la misma construcción atmosférica de S.P.I.


Ezequiel y Benjamín seguirán haciendo, sumergidos en la reorganización de este mundo sensible, intuyen un colapso reciente y edifican a partir de lo que quedó en pie, sea lo que sea aquello. El Vómito le da lugar a la honda inspiración que se toma antes de encarar el trabajo de construir un futuro deseable.




Sensibilidad Política Inmediata de Ezequiel Azambuya y Benjamín Álvarez en El Vómito. El domingo 14 de marzo a las 18hs habrá una lectura de "La distorsión: política y policía" (capítulo de "El desacuerdo" de Jacques Rancière) en el marco de "sensibilidad política inmediata". (Para obtener la dirección consultar con algunx miembrx de "el afán").

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