• Ignacio Barsaglini

La criatura que vuelve


Cuando hace años jugaba al juego de cartas Magic: The Gathering había un mazo que particularmente me molestaba mucho. Para explicar un poco de que se trata el juego este se divide en 5 colores: blanco, negro, verde, azul y rojo, cada uno contando con diferentes habilidades. El mazo que me molestaba era uno negro (que comúnmente se identificaba con lo necro, la muerte, lo oscuro) y tenía una criatura llamada bloodghast que cuando uno la mataba, volvía del cementerio al campo de juego. Recuerdo con bastante irritabilidad esa criatura que volvía perpetuamente si uno no tenía un hechizo que la exiliara.

Cuando en 2019 Macri se fue por el voto popular, me sentí bien, no porque tuviera una especial esperanza de que los problemas del país se arreglaran en un nuevo gobierno sino porque la gente se había sacado de encima al psicópata peligrosísimo que 4 años antes la gente había votado.


En abril de 2020, cuando Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof conformaron un triunvirato que se ponía de acuerdo para resolver los problemas que la pandemia iba a traer, también tuve el mismo sentimiento que en 2019. Al fin gobiernan personas sensatas y no psicópatas. Incluso imaginé un futuro no tan horrible si el Frente de Todos no ganara en 2023 y, pongamos como ejemplo, un Larreta fuera elegido presidente. ¡Moderación!, gritaba mi ello sensato. Salir del péndulo que nos condena. No dejar el país en manos de psicópatas.


Estamos en septiembre de 2021 ya casi en la post pandemia (tendemos a creer), qué iluso de primera fui.

Pasaron los errores no forzados del FDT. Las vacunas mal administradas, las fotos in fraganti. No soy un tarado, el sentimiento de indignación no me abraza. Sé distinguir de un tipo que condenó un país con una deuda eterna a avivadas que se pudieron cometer. No obstante muchas cosas hicieron mella. Alberto en poco más de un año se convirtió de paladín de la pandemia a pelmazo presidencial. No va a haber una re de Alberto. Estará Massa, o Axel o Tolosa Paz ,que lleva con ímpetu y sonrisa fingida su estandarte. Pero ya no Alberto, eso es seguro.


El temita parece estar del otro lado. Parafraseando a Marx: una peluca recorre los barrios de Palermo, Recoleta y Belgrano. Es Javier Milei.


Como en el Magic, la derecha tiene una criatura que vuelve perpetuamente. Macri murió, pero la derecha se volvió ultraderecha y Milei la encarna. A su lado hay negacionistas como El presto o directamente abogada de genocidas como Victoria Villarruel. ¿Deberíamos preocuparnos?

La respuesta es sí. El centrismo Larretista Vidalista se irá corriendo progresivamente a lo que la horda de goblins incels libertarios y el hastío de la mayoría del pueblo argentino deseen . La figura de Milei rememora a la de Cavallo, incluso fisicamente, es Cavallo con peluca.




Milei se muestra a sí mismo como el economista experto que tiene todas las soluciones a los problemas argentinos haciendo uso y abuso de falacias como las ad verecundiam (cuando cita a Friedman, Hayek, etc) ad hominem (cuando llama zurdos a otros interlocutores) o ad ignorantiam (cuando dice que el capitalismo es el sistema que mayor gente ha sacado de la pobreza). Autoritario e iracundo Milei dijo de Larreta: “¿Sabés qué, Larreta? Como el zurdo de mierda que sos, a un liberal no le podés lustrar los zapatos, sorete. Te puedo aplastar aún en silla de ruedas, a ver si lo entendés. Sos un gusano asqueroso arrastrado capaz de hacer cualquier cosa”. No se veía semejante nivel de violencia desde hacía décadas. La respuesta de Larreta fue inane: “Milei está fuera de nuestro espacio. Hay limites”. La reacción de Santoro (candidato del FDT) también inane, tibia; la única que le dijo en la cara a Milei que era un facho y que su plan económico es el de Videla fue Manuela Castañeira en el programa de tv “A dos voces” en TN el 28 de agosto de este año.





Coincido totalmente con Castañeira que a este tipo de personajes hay que irlos a buscar, señalarlos y escracharlos. Su verdadero alcance se verá recién en las PASO, pero la irrupción y la violencia con la que se comunican son de gran preocupación. En estas elecciones los jóvenes de 16 a 24 años son 6,5 millones y de 16 a 30, 10 millones. Los jóvenes adultos de 30 años no lo vemos, pero la pregnancia de estos discursos en plataformas como twitch o tik tok es enorme. Porque Milei no es solo Milei, hay un conjunto de influencers que arengan el odio liberal. Milei es la punta del iceberg de derecha que continuamente vuelve y pareciera que a todos se nos escapó la tortuga.


La verdad de la milanesa se verá el domingo a las 23 horas. Esperemos a ver qué pasa...





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