• Víktor Pelevin

Los nombres de los oligarcas en el mapa de la patria



Comité Interbancario de Tecnologías de la Información

CONFIDENCIAL


Proyecto para corregir la imagen corporativa de los oligarcas rusos.


Todo reino dividido y enfrentado contra sí mismo esta condenado a desaparecer. Muchas veces hemos tenido la oportunidad de verificar la exactitud de estas palabras bíblicas. Pero la línea divisoria de la grieta no está necesariamente bien delimitada como la línea de un mapa, sino que puede llegar a atravesar las mentes y las almas. Esto sucede cuando una parte del pueblo se separa de la otra y emerge un conflicto entre diferentes estratos sociales. Por lo tanto, en una era de crisis la tarea principal de los medios de comunicación nacionales es evitar que surjan enfrentamientos y conflictos. En este sentido, la cuestión de la oligarquía, constantemente exagerada por la prensa, es de especial preocupación. Nos parece que es poco probable que el estado de ánimo general sobre este tema contribuya al establecimiento de un consentimiento público. La idea principal de la mayoría de los artículos de prensa establece que la oligarquía constituye una superestructura parasitaria profundamente contraria a los intereses y valores nacionales de Rusia, traída a la vida por un régimen corrupto que, a su vez, está formado por la misma superestructura parasitaria que la creó. Parece extremadamente peligroso lo que esto podría llegar a provocar, sin mencionar el hecho de que tal formulación del problema es absurda desde el punto de vista de la lógica elemental.


Intentemos explicar por qué:


La palabra “oligarquía” es de origen griego y significa el gobierno de “unos pocos”. La oligarquía, es decir, un consejo de personas adineradas, que no convoca a un consejo popular, se introdujo muchas veces en los estados griegos (por ejemplo, en la antigua Atenas y en el reinado de los “treinta tiranos”) y muchas veces fue reemplazada por la democracia, es decir, por los llamados demagogos. La evidencia histórica demuestra, de manera convincente, que la sociedad recurrió al modelo oligárquico precisamente en tiempos difíciles de caos y agitación, mientras que la democracia pudo resistir solo en breves periodos de relativa prosperidad. Pero, mientras que a la derrota de los demagogos siempre le siguió su drama personal, la derrota de los oligarcas estuvo plagada de graves disturbios. Los oligarcas, expulsados de Corinto y Atenas, se comprometieron con un juramento que decía así: “Prometo ser un enemigo del pueblo y dañarlo tanto como pueda” (traducido al ruso por R. Yu. Vipper). Después de eso, los exiliados acudieron a comunidades hostiles y las incitaron para que atacaran su ciudad natal.


Entendemos que cualquier analogía histórica es algo arriesgada. Pero, aún así, imaginemos lo que sucedería si los oligarcas rusos, debido al extremo acoso de los medios, se vieran obligados a llegar al límite de reunirse en alguna casa de campo en las cercanías de la autopista de Rublevsky para hacer ese mismo juramento. Teniendo en cuenta los fondos que han acumulado en los bancos occidentales, podemos imaginar fácilmente que tan efectivo podría ser el ataque posterior a su partida.


Por eso, la única consigna posible para los medios responsables es: “El pueblo y la oligarquía somos uno”. Además, no debe colocarse de manera demagógica y estúpida en primer plano a la manera típica de la propaganda comunista, sino que debe impregnar tácticamente toda la política de las noticias nacionales.


La campaña de propaganda destinada a corregir la imagen corporativa de los oligarcas se divide en varias etapas. La tarea principal es demostrar en un nivel inconsciente-emocional que la oligarquía no es de ninguna manera algo ajeno a Rusia y que la riqueza creada por muchas generaciones de rusos no ha caído en absoluto en manos frías de especuladores indiferentes. Este es el objetivo del proyecto “Los nombres de los oligarcas en el mapa de la patria”: hacer que los nombres de los asentamientos, coincidan homónimamente con los nombres de los oligarcas (Potanino, Yumashevo, Abedules, etc.). Esto permitiría al público (especialmente a la generación más joven) generar una idea estable de que las raíces de la oligarquía siempre han estado latentes en el suelo ruso, pero solo pudieron crecer con confianza y tenacidad cuando el sol de la libertad calentó el país. Al mismo tiempo, no se plantea la cuestión de la conexión específica de este o aquel oligarca con este o aquel asentamiento. El énfasis está en la importancia y el papel del asentamiento en la historia de Rusia: si hubo batallas, si ocurrieron eventos históricos importantes o si se menciona en epopeyas.


Listado de nombres de asentamientos y oligarcas:


БЕРЕЗОВСКИЙ: Береза, Березино, Березники, Березовка, Березовский, Березанка, Березайка, Березанская, Березань, Берездов, Березняки, Березниговатое, Березник, Березовец, Березовый, Березовая Рудка, Березово.


ВИНОГРАДОВ: Виноградное, Винсады, Винница, Виньковцы, Винники.


ГУСИНСКИЙ: Гусев, Гусиноозерск, Гусь-Хрустальный. Гусятин, Гусь-Железный, Гусевский, п-ов Гусиная Земля, Гусино.


ПОТАНИН: Потанино, Путятино, Поти.


СМОЛЕНСКИЙ: Смоленец, Смолевичи, Смоленское, Смолино, Смолян.


ЧЕРНОМЫРДИН: Черноморское, Чернь, Чернухи, Черный мыс, Чермоз, Чернобай, Черноголовка, Чернов, Чернобаевка, Чернобыль. ХАИТ: Хаил, Хаилино.


ЧУБАЙС: Чубаревка, Чу, Чупа, Чупаховка, Чупрево.


КОХ: Коханово, Кохила, Кохля, Кохтла-Ярве.


КАЗЬМИН: Кази-Магомед, Казинка, Казым, Казьминское.


ХОДОРКОВСКИЙ: Ходоров




La implementación práctica de esta parte del proyecto consiste en la realización de una serie de programas de televisión, con una amplia participación de historiadores y grupos locales de arte popular, que introducen a los espectadores en los temas rusos específicos que seleccionamos. Al mismo tiempo, se publica y se pone en circulación de manera masiva un hermoso mapa de la brillante Rusia decorado con retratos de oligarcas y se lo cuelga en los mismos lugares en los que alguna vez se colgó el mapa de la URSS (se debe prestar especial atención a garantizar que esté disponible en todas las escuelas).


En la siguiente etapa, los medios de comunicación cubren ampliamente las visitas de los oligarcas a los asentamientos que llevan sus mismos nombres. A este evento se le da la apariencia de una fiesta popular tradicional. La llegada del oligarca va acompañada de festividades folclóricas, paseos en troika, peleas a piñas, baile de osos y morsas (baños en agua helada).


Al mismo tiempo, los medios de comunicación deben centrarse en la asistencia económica que los oligarcas proporcionan a los asentamientos homónimos. Cabe señalar que, además de pagar el tiempo de emisión al aire, esto no requerirá ninguna inversión financiera extra. Solo será necesario darle a los asentamientos un estatuts económico especial, siguiendo el ejemplo de la zona costera creada a partir del proyecto de K. Borovoy.


Las ciudades y pueblos con nombres homónimos a los oligarcas estarán decorados con bustos. No debe ser un gesto demasiado pomposo: los bustos tienen que ser extremadamente modestos y baratos. Al mismo tiempo, se transmitirá con cautela a través de los medios de comunicación la idea de que por razones puramente económicas, la dominación de los oligarcas le sale al país mucho más barato que cualquier otra forma de gobierno. La siguiente tesis se utilizará para ilustrar esta idea: tanto los comunistas como los demócratas han demostrado que lo único que son realmente capaces de hacer son pomposas campañas para cambiar el nombre de ciudades, calles y estaciones de subte (lo que no es algo necesario para la oligarquía, que crece orgánicamente a partir de la toponimia rusa). Por otra parte, con la oligarquía se evitaría el desmantelamiento cíclico de monumentos caros y gigantescos, hay muchas razones para creer que todas las “diferencias ideológicas” entre demócratas y comunistas son simplemente una pantalla que oculta una gran estafa a largo plazo para robar metal no ferroso con su posterior exportación del país a través de la frontera con Estonia.


Dado el creciente interés en el paganismo, es posible realizar ritos paganos secretos: los bustos de bronce de los oligarcas se untarán por las noches con sangre de toro y miel, se sacrificará un gallo blanco frente a ellos y se quemarán figuras de madera de competidores financieros. Los medios de comunicación informarán de los incidentes como si se tratara de una excentricidad al límite del delito. Estos informes deberían matizar la idea sostenida constantemente de que la dominación de la oligarquía devuelve el alma del pueblo al seno tradicional de los valores griegos.


La instalación de bustos va acompañada de la apertura de museos de "oligarcas hermanos del pueblo", también deben ser modestos, con una exposición basada en un conjunto de fotos y algunos regalos de memorabilia con su firma. Es deseable tener una foto de un joven oligarca con uniforme de soldado sobre el fondo de un campo de trigo (las tecnologías modernas facilitarán esta tarea). Los medios de comunicación locales explicarán activamente que la construcción de museos crea nuevos puestos de trabajo en un país afectado por la crisis. Los mejores artistas del país deberían participar en el concurso para la creación de un lienzo monumental con el lema "El juramento de los oligarcas", cuya reproducción también debería estar presente en museos y clubes rurales.


Después de la finalización de la primera etapa de la campaña, cuando en la conciencia de masas de los rusos el concepto de "pequeña patria" quede firmemente conectado con las figuras de los oligarcas, comenzará la segunda etapa que llevará el nombre clave de "En busca de la clase media".


Se informará que todos los sociólogos serios capaces de mirar al menos un poco más allá ahora están comprometidos con la posibilidad de crear una clase media rusa sin redistribuir la propiedad, pero claro que esto no se tratará de algo incruento. Se promoverá activamente la idea de que esta tarea es imposible de ser realizada combatiendo a la oligarquía. En las acaloradas discusiones televisivas, madurará gradualmente la conclusión de que no hay necesidad de luchar contra la oligarquía; por el contrario, será la oligarquización completa y final de todos los aspectos de la sociedad lo que ayudará a resolver este problema.


Las soluciones son las siguientes. Se sabe por la historia que los oligarcas aburridos de una ociosidad bien alimentada tienden a crear harenes, y su descendencia es extremadamente numerosa, incluso, a veces, sus hijos se cuentan de a cientos. Al mismo tiempo, en el proceso de herencia se produce una fragmentación natural de la propiedad. Si durante dos o tres generaciones esa tasa de reproducción de oligarcas está prescrita por un imperativo legal (por supuesto, teniendo en consideración la inadmisibilidad de la endogamia intra-poblacional), el país tendrá naturalmente una clase media, que es lo único que puede convertirse en la base de una verdadera estabilidad social. Los medios de comunicación deberían enfatizar constantemente los esfuerzos que los oligarcas están haciendo para crear la clase media: no hay duda de que las historias sinceras sobre este aspecto de sus actividades elevarán los índices de audiencia de los principales canales de televisión.


No debe reinventarse la rueda: las formas en que debería tener lugar este proceso ya han sido llevadas a cabo por la humanidad (el derecho de la primera noche, la proliferación de un cierto número de concubinas en cada unidad territorial, etc.). Si los descendientes de los oligarcas intentan redistribuir la propiedad de acuerdo con el modelo feudal, deberían ser reprimidos por la ley, aquí la Duma Estatal podría finalmente desempeñar un papel importante y constructivo. Por supuesto, este proceso será establecido por un nuevo modelo ideológico que relevará al monetarismo, que ya ha desempeñado su papel histórico. La ideología del período de transición debería ser la Teoría del consumismo oligárquico, que aún no se ha desarrollado. Es necesario que todos entiendan que la dialéctica del desarrollo de Rusia y la tarea estratégica de crear la clase media requiere que los ciudadanos se ajusten aún más el cinturón, ignorando los excesos, a veces desagradables, de otras personas, la voluntad de hacerlo mide la madurez cívica y el grado de comprensión de los procesos que tienen lugar en la sociedad. Esta idea no será tan fácil de transmitir a los rusos en su totalidad, pero no hay la menor duda de que los representantes de la intelectualidad científica y creativa —economistas, publicistas, sociólogos, directores de cine, artistas pop y escritores— una vez más volverán a afrontar de manera brillante la tarea que el tiempo les pone enfrente. Deberán comenzar este trabajo ahora mismo: después de todo, el tiempo es dinero.


Víktor Pelevin.

Investigador en Jefe del Comité Interbancario de Tecnología de la Información.


 

Víktor Pelevin. Los nombres de los oligarcas en el mapa de la patria. (1998)

Traducción: Ana Sejmet & Mario Scorzelli


Caminos tontos. Edición especial de textos con citas más o menos falsas, erudición apócrifa y referencias equívocas a Rusia.


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