• Ramón Arteaga

Magia Vulgar



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El conjuro engendra la reiteración. Estas obras sólo existen por eso. No exigen un trato diferenciado, distinguido: podrían romperse, quemarse o usarse de servilletas. Su efecto estaría en otro lugar, un lugar que está antes o después del arte, un lugar más allá de lo que usted pueda sentir hacia ellas, los gestos que pueda dedicarles, lo genial que le parezca su autora, etc., etc.


Vulgar o desesperada, esta magia es la que desde El Vómito podemos ofrecerle.


Si finalmente decide iniciarse en la magia vulgar, usted podrá evitar un sinfín de sufridos rituales del arte al uso:


No tendrá que construir una estrella de David de cinco puntas a media noche entre las tinieblas de la luna nueva.


Ni tendrá que sacarle el hueso de las mandíbulas al sapo en un estanque alejado donde aúllan los lobos y se reúnen las brujas.


Tampoco tendrá que esperar al pie de la horca para cortarle la mano a lx delincuente que ha sido ejecutadx, y momificarla después para conseguir la preciada y poderosa Mano de la Gloria, o algún tipo de redención equivalente.


No tendrá que ir a un oscuro lugar a comprar polvos de Chango Macho, ni tendrá que vender su alma a lxs diosxs del vudú y las altas prédicas.


Tampoco tendrá que vender su alma al diablo ni a un postor semejante.


Ni tendrá que ir a robar agua bendita de las catedrales más tétricas e imponentes. No tendrá que preparar grimorios, alfabetos de Enoch ni libros de magia que contengan a los ángeles y a los demonios.


No tendrá que sacrificar a ninguna criatura que goce de remanso para obtener su piel inmaculada y virgen.


Ni tendrá que colgar una rana de la chimenea hasta que el pobre animal haya derramado toda su verdad.


Tampoco es menester que se aprenda extrañas letanías, ni que invoque a seres infrahumanos de dudosa calidad moral.

Nada de rituales satánicos en antiguas iglesias o en conventos clausurados.


Nada de robar piedras a los túmulos sagrados, ni de esquilmar dólmenes, pirámides o cualquier otro monumento mágico o megalítico.



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La fuerza de estos rituales radica más en el miedo, el sacrificio, la entrega y el deslumbramiento de las personas que los practican, que en los amuletos resultantes. Además, muchas de estas prácticas han perdido sentido, ya sea porque formaron un sentido común que impide la excepcionalidad que requiere un conjuro o porque la magia profesional ya no busca ocuparse de los males y sus curas.


Si usted es una persona creyente, o si usted confía completamente en su brujx de cabecera, o bien, si usted está convencidx del poder de su magx particular, seguro encontrará un apoyo mágico al hacer o utilizar los talismanes que éstxs le recomiendan, bendicen, magnetizan y cobran a un precio más o menos elevado.


También será necesario que siga recurriendo a unx profesional de la magia si, a pesar de no ser tan creyente, no se siente con las suficientes fuerzas como para dar vida a un talismán. En cualquier caso, nos complace introducirle a la magia vulgar.


Si se siente perseguidx, embrujadx, desgraciadx y acarreadorx de todo tipo de males, no espere más y decídase a autoprotegerse mágicamente.


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Magia Vulgar de Delfina Liébana en El Vómito (Aráoz 832). Próximas aperturas: 10/8 - 17/8 - 18/8

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