• Hernán Worthalter

Mercado Desastre




El peronismo gobierna la provincia de Córdoba desde 1999 cuando logró derrotar al radicalismo instalado en el poder provincial desde la recuperación de la democracia. La pareja Schiaretti - De la Sota han compartido el poder en forma alternada.


La gestión peronista es, en algún sentido, moderna y eficiente. Inició un proceso de transformación muy positivo en algunos sectores como la infraestructura y la producción. Siempre considerando a la iniciativa privada como el motor del desarrollo, lejos del estatismo burocratizante que impulsaba el kirchnerismo en simultáneo. En cierta forma, han sido aliados a las administraciones nacionales aunque siempre tratando de mantener ciertas dosis de autonomía.


Lamentablemente esta gestión modernista no ha impactado en todas las áreas de la administración provincial. La cultura en general, las artes visuales y, en particular, el arte contemporáneo nunca han sido definidas como prioritarias por los funcionarios provinciales. Ejemplos sobran: la intervención en el MuMu y el cierre de los museos durante la pandemia que volvieron abrir después de 2 años con las mismas muestras con las que cerraron, por mencionar solo 2 casos.


Hoy no hay políticas públicas para las artes visuales en la segunda provincia más poblada del país. La Municipalidad de Córdoba, gobernada por el radicalismo hasta 2019, se diferenció de esta desolación. Hace más de 10 años auspició, impulsó y, finalmente, terminó haciéndose cargo de la realización de una feria de arte contemporáneo que se convirtió en el evento de artes visuales más importante fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Podemos discutir y debatir muchos aspectos de Mercado de Arte pero, sin dudas, generó un ecosistema de artistas, gestores, curadores, coleccionistas, etc. Una rueda que funcionó para que galerías cordobesas se expandan, para que artistas de la provincia se inserten en otros circuitos, para que curadores, coleccionistas y gestores recorran la provincia, etc.




A pesar de que en junio la provincia y la municipalidad anunciaron en el museo Genaro Perez que la feria celebraría su décima edición en el mes de noviembre a menos de 2 semanas trascendió informalmente que la suspensión era una decisión tomada. De los 4 funcionarios que anunciaron la feria 3 fueron removidos de sus cargos. Las internas del peronismo en todas sus formas y la procrastinación a la que el peronismo nos tienen acostumbrados desde 2019 parecen haber sido factores decisivos.


Suspender Mercado de Arte es no entender al sistema cultural ni a las industrias culturales. Es cercenarle la posibilidad a cientos, quizás miles, de cordobeses que esperan durante todo el año este evento. A muchos artistas visuales la feria les garantiza la posibilidad de vivir de su producción durante todo el año, poder alquilar un taller o comprar materiales. Las externalidades negativas de la suspensión son enormes. Y no hablemos solamente de cuestiones económicas. Es la circulación del arte, el patrimonio cultural, etc.


La feria fue una de las políticas públicas más sustentables que se llevó a cabo en la provincia. Consolidarla llevó mucho tiempo y recursos y pudo ser posible por la colaboración entre los sectores público y privado. Ambos sectores trabajando juntos pudieron hacer que la feria sea una referencia para todo el país, un modelo exitoso exportable a otras provincias y una manera de entender que necesitamos más casos de esta sinergía para generar valor. De nada habría servido una feria estatal sin apoyo de los actores privados y tampoco podría haber sido posible una feria privada sin apoyo del Estado. Las políticas públicas tienen que ser sostenibles. En la ciudad de Buenos Aires el festival de cine independiente se inició con una gestión y continúa hasta hoy. Sería insólito pensar que el BAFICI no continuaría con un Jefe de Gobierno de otro partido.


Una feria de arte no era la solución al desprecio por las artes visuales que sufre la provincia de Córdoba pero fue lo mejor que estaba al alcance de una administración subprovincial. Ahora no hay feria pero tampoco hay planes ni para los museos, ni para los teatros, ni para la cultura de Córdoba en general. Los cordobeses merecen más que el destrato de funcionarios que consideran que la cultura es un tema menor que no merece demasiada atención.


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