• Carolina Martinez Pedemonte

Pepo y Tom encantadores de serpientes



Llegamos tarde, en la entrada de la pulpería nos recibe Osias en silencio y con cara de picaron nos marca con sus manos que tenemos que ir para el subsuelo.


Bajando las escaleras nos encontramos en un cubo con varias personas sentadas en el piso en silencio contemplando a Pepo y Tom.


Pepo y Tom están encima de una tarima que no es recta y se proyecta por encima de ellos un círculo azul que este les brinda su sombra.


Pepo y Tom están pintados como clowns y por más que se asemejan a los mimos no lo son. Entre ellos en silencio conversan con micro movimientos, micro gestos, micro expresiones. Eso y sus propias sombras que generan es hermoso.


Pero todos esos movimientos los logran con mucha suavidad y siendo muy orgánicos. No son duros, ni rectos, ellos confían en si y lo logran.


Entre ellos pasa de todo o eso percibo yo, compiten, se pelan, se amigan, se enamoran, se entienden. A Pepo le brillan los ojos por el proyector y parece que está tan feliz como triste. Sus trajes bodys plateados me llaman tanto la atención que me hacen perder la binariedad de sus cuerpos.


Todo lo que hacen me parece hermoso pero decir hermoso no describe lo que en verdad vi. Usan un zapallo como vaso en el cual uno toma agua el otro se la pasa con una pajita a la nariz y después el otro la toma. No me acuerdo cómo fue bien esa secuencia sí que me pareció hot y a la vez me dió mucho asco.


Toda la situación es bastante hot entre los espectadores que se encuentran todos tirados en el piso y los performers con sus trajes brillantes.


De repente no entiendo en dónde estoy, me siento de vacaciones en un antro de Berlín trash-under-cool donde están haciendo una perfo.


No se cómo lo logran pero por dos horas nos tienen encantados cómo serpientes.

La verdad es que cuando supe que existía el evento quise ir, ver a Tom y Pepo y a los paraísos fiscales en las clases de Flor Vecino era hermoso. Creo que una de mis cosas preferidas de las clases era cuando Flor decía que todos dejemos de bailar y veamos a alguien bailando que estaba en una. Eso era hermoso cómo estar haciendo algo similar como bailar y de repente parar y mirar a otro y ver cómo bailando hace otra cosa completamente diferente e increíble.


Ojalá que vuelvan a hacer otra función y la puedan ir a ver porque fue muy inspirador haber ido.


Sobre Sh de Pepo y Tom en la pulpería

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