• Justine Tunney

Plaza de la Libertad


Liberty Square, Justine Tunney. 2014.

Traducción: Mario Scorzelli


Me involucré en Occupy a partir del mes de julio de 2011. Eso me demandó mucho trabajo, pero también fue una experiencia muy gratificante…hmm, no, un momento, esto no esta bien, algo suena bastante tonto. Es que de verdad no estaba hablando en serio, lo mejor sería que te tomes las cosas que digo con calma. Vamos otra vez, la historia comienza así: A principios de 2011 yo estaba jugando a World of Warcraft, antes tenía un trabajo en una empresa de telecomunicaciones… pero me quemó la cabeza. Me la pasaba jugando videojuegos todo el día. No tenía un mango pero me encantaba pasar todo el día jugando World of Warcraft. Eso era lo único que hacía. Tenía un grupo y jugábamos tres noches a la semana durante cinco horas, era genial ¡Super divertido! Pero, de repente, llegó el día trágico que nunca había imaginado, mi grupo se disolvió. Ese había sido mi mundo durante unos meses a principios de 2011. Para jugar World of Warcraft necesitas tener un grupo, si te quedas sin grupo te quedas sin jugar. Todo lo que tenía en el mundo me había sido arrebatado y estaba tan enojada que decidí que quería derrocar al gobierno.


Siempre me había gustado la política radical, me identificaba como anarquista. Estaba viendo las noticias y vi la llamada de Occupy Wall Street que realizó Adbusters. Todo parecía estar inspirado en la Primavera Árabe. Fue algo así como: “¡Escuchen!, los banqueros se salieron con la suya ¿Qué vamos a hacer? ¡vamos a ocuparnos!". Lo vi veinte minutos después de que se publicó en Internet e inmediatamente entendí que era mi oportunidad. Yo estaba tipo: "Wow, esta es una idea genial!", así que comencé a publicarlo por Internet en todas partes, y a todos les encantó. Fue absolutamente alucinante. Tengan en cuenta que fue una época en la que las personas estaban podridas de la política. Después de una década fallida de movimientos de militancia contra la guerra, la gente estaba triste, pero esto les traía algo de esperanza y energía. Fue una idea tan buena que no pude evitar preguntarme: "¿Quién está organizando esto?"


Era solo una revista canadiense cualquiera la que nos decía: "Vamos!, ocupemos Wall Street!" Yo estaba tipo: "¿Alguien se va a encargar de la logística?" Empecé a preguntar y rápidamente descubrí que nadie se estaba encargando de eso. Y quedé tipo: "ok, entonces podría ser yo", estaba re loca y era lo suficientemente imprudente como para pensar que podría lograrlo. La verdad es que no hice todo el trabajo pero ayudé un montón. Inmediatamente después de eso, reuní a un grupo de voluntarios y comencé a construir el sitio web ocupaywallst.org. Finalmente, ayudamos a los neoyorquinos que luchaban contra los recortes presupuestarios a formar su primera asamblea general en Bowling Green. Simplemente hicimos gran parte del trabajo que nadie más quería hacer, el apoyo detrás de escena. Esa fue nuestra contribución al principio.


Realmente no participé en las reuniones de Tompkins Square Park. Vine desde Filadelfia para las dos primeras reuniones. La primera asamblea general del 2 de agosto fue realmente muy buena. Esperamos a que se marchara el Partido Mundial de los Trabajadores y luego tuvimos nuestra reunión en el césped. Nos sentamos y comenzamos a reunir nuestros grupos de trabajo. Me senté con lo que se llamó el Grupo de Trabajo de Internet. Alguien de ese grupo se encargó de decirle a la gente que yo era una vigilante del FBI, y difundió un montón de mentiras. Cuando regresé para la próxima Asamblea General, todo el mundo se había vuelto de repente contra mí, pero nunca dejé de apoyarlos. En ese momento, decidí dejar de ir a las reuniones. Pensé que si la gente iba a ser cruel conmigo, entonces lo mejor sería simplemente dejar de ir.


Me molestaba mucho la ganancia de los banqueros y la gente que saquea absolutamente todo el país y no aporta ninguna utilidad social. Muchas de estas empresas financieras no hacen absolutamente nada por la sociedad. Solo toman. Nunca dan. Solo quería ver a alguien hacer algo al respecto y estár ahí para apoyarlos. Yo y este equipo que fundé llamado St.org y Occupy Solidarity Network, seguimos operando en las líneas telefónicas y mantuvimos el sitio web online. Seguimos apoyándolos. Incluso recaudamos medio millón de dólares y simplemente se los entregamos porque no teníamos la capacidad para lidiar con eso nosotros mismos. Todo ese tiempo, ni siquiera fui a la Asamblea General porque la gente simplemente me gritaba y me llamaba autoritaria. Cuando administras una web tenes que tomar decisiones difíciles. No podés complacer a todos, muchas veces la gente venía y me decía: "Escuchame, ¿podés tuitear esto o podés publicar este artículo?". Yo a veces les tenía que decir que no y entonces se enojaban conmigo.


La web recibía medio millón de visitas al día. Fue un proceso tan duro y arduo, especialmente por las personas que no fueron amables con nosotros porque nos veían como una amenaza, aunque siempre intentamos hacer lo correcto. No teníamos ningún interés en controlar a la gente. Yo nunca quise ser líder. Sería una líder terrible. Soy una fanática de las computadoras. Mi papel era como el de anti-líder. Luché contra todas las personas que intentaron ser líderes. La gente venía y me decía cualquier disparate pero yo solo estaba tratando de defender el movimiento, para que la gente pudiera hacer lo suyo en el parque.

Para ser honesta, originalmente yo quería una insurrección. Si hubieran hecho las cosas a mi manera, habría terminado todo con disturbios en Wall Street, con carpas levantadas en medio de la bolsa de valores y con algunos de esos ejecutivos financieros arrastrados por la calle, ahorcados y descuartizados. Afortunadamente, no dependía de mí porque lo que pasó fue mucho más hermoso. Algo mucho más hermoso que la gente asesinada, porque eso no es lindo. Cuando llegué y vi a las personas que estaban haciendo la ocupación, me di cuenta de que mi quimera no estaba sucediendo.


Pensé que la ocupación duraría dos días como máximo. Estaba tratando de no hacerme muchas ilusiones. Durante un par de meses le estuve rogando a la gente para que se uniera, les decía cosas cómo: "Hola! Estoy comenzando una revolución ¿te interesa?” Pero tuve que reducir mis expectativas personales. Yo vivía en Washington DC cuando comenzó la ocupación, así que agarré la mochila, subí al bondi y me mandé para ahí. Llegué la noche del 17 de septiembre porque estaba trabajando en el sitio web, asegurándome de que pudiera aguantar el tráfico antes de subirme al autobús donde no ya no tendría acceso a Internet. Cuando llegué, vi algo más hermoso de lo que había imaginado originalmente. En lugar de ver a la gente arrojando bombas molotov en la bolsa de valores, vi una comunidad y pensé que la comunidad era hermosa. Vi gente joven e idealista. Tenían la visión de un mundo mejor y estaban en el parque Zuccotti creándolo. Ellos estaban construyendo una comunidad.


Eso continuó durante toda la ocupación. Formaron todos los grupos de trabajo que una se puede llegar a imaginar. Hasta había un grupo de trabajo para armar cigarrillos. Simplemente me voló la cabeza. Pensé que era la cosa más increíble de mi vida. Las personas que fueron descartadas por esta sociedad podrida simplemente salieron a la calle y comenzaron a construir un mundo mejor con sus propias manos. Fue la forma más genuina de hacer política. No era como rogarle a un político que cambie las cosas. La gente estaba saliendo y haciéndolo por su cuenta. Fue pacífico, feliz y divertido. En ese momento, me di cuenta de que solo tenía que cuidar a esas personas y hacer todo lo posible para potenciar esa visión, hacer que la gente ocupara el espacio y construir un mundo mejor porque no tenemos que pedir permiso para hacer eso.


Durante la ocupación, nuestro grupo era conocido como St.org. Hicimos mucho más que solo el sitio web. Cuando fundé el sitio web originalmente, solo quería centrarme en la logística. Intentamos organizar cosas como los colectivos. No éramos muy buenas en eso. Presentamos una imagen al público que fue importante aunque en esos primeros días no buscamos atención. Simplemente empoderamos a todos los demás, y fue hermoso. Queríamos que la gente se sintiera poderosa. Cuando comenzó la ocupación, también cambió nuestro papel como sitio web del movimiento. Ya no nos ocupamos de la logística de organizar la ocupación. La ocupación estaba sucediendo. Así que nos convertimos en interlocutores del mundo. Cambiamos nuestra misión a algo más periodístico, aunque no éramos periodistas. No teníamos ni idea de cómo ser periodistas. Como sabíamos que no podíamos hacer eso, decidimos que íbamos a usar nuestro poder mediático y amplificar las voces en el terreno. Miraba el tablero que tenía el horario publicado, lo anotaba y lo ponía en un calendario de Google. Presentaba información clara, concisa y fácil de descifrar para que el mundo exterior pudiera comprender, para que pudieran venir e involucrarse.


Creo que hay demasiadas cosas mal en el mundo para poder contarlas. Ni siquiera sé por dónde empezar. Por un lado, Wall Street realmente tiene que desaparecer. A la gente le encanta concentrarse en cosas más grandes. Nos preguntamos: "¿Cómo construimos una sociedad mejor?" Digo antes de que pensemos en eso, antes de pensar en construir la utopía, “¿qué tal si hacemos justicia?". Estas personas en Wall Street tienen una cultura que consiste simplemente en saquear a la sociedad. Se salen con la suya… tienen tanto poder y nadie les hace frente. Son unos delincuentes absolutos pero el régimen de los EE. UU. no los responsabiliza. Creo que el activismo debe dejar de ser solo mensajes y correos electrónicos. Tenemos que salir a la calle y hacer cosas. Tenemos que llevar justicia a Wall Street. No sé si por hacer eso alguien va a terminar preso. No sé si los van a meter en cana, pero hay que hacer algo.


Estos tipos de Wall Street tienen una formación cultural muy especifica. En muchos sentidos, están inspirados por Ayn Rand. Creo que mucha gente rica lee La Rebelión de Atlas y El Manantial y dice: "OK, entonces puedo ser un rico garca y no sentirme mal ¿No tengo que retribuir a los pobres? bueno, que se jodan". Les dio a esos tipos el libro que pueden agarrar y decir: "esta mujer dice que no soy malo". No sé si ella es la que los inspiró, pero actúan como una nobleza. Creen que son mejores que los demás, pero son crueles. No intentan ayudar a la sociedad de ninguna manera. Simplemente la explotan. Usan su inteligencia, usan sus elegantes instrumentos financieros, usan todos estos ingeniosos juegos que inventaron solo para cagar a todos y tener una vida mejor, con más dinero y un avión privado.

Estos tipos ahora son los dueños de toda la tierra. Mi abuela tiene una hipoteca, y ahí es cuando aparece Wall Street para decir: "Sí, podés quedarte con tu casa hasta que mueras, pero después será nuestra". Otorgar esos préstamos con garantías hipotecarias que no se pueden pagar es algo que destruye a la comunidad. Hay suficientes casas vacías en este país para que cada persona sin hogar tenga una. Cuando tu vecino obtiene un préstamo con garantía hipotecaria que lo deja en bancarrota y pierde su casa, el resto del vecindario sufre porque reduce el valor y, de repente, todos terminan sufriendo. Nuestras comunidades se están desmoronando y esos tipo quedan en una posición que los transforma en dueños de todo. Esto rompió la columna vertebral del país. La gente se siente impotente. No se sienten poderosos. Si la gente se sintiera poderosa, habrían sacado a estos tipos de sus torres de cristal hace mucho tiempo, pero no sienten que tengan ningún poder sobre ellos. Sienten que es una batalla perdida, como si estuvieran indefensos. Han hecho que este país se sienta impotente y yo solo estoy tratando de darle un poco de fuerza a todos.


Tuve cáncer en 2012 y no tenía obra social. No tenía dinero, ni tampoco casa. Mi familia no es particularmente rica. Estaba dando vueltas por la ciudad y nadie me daba tratamiento. Ni siquiera me dieron un diagnóstico para que pudiera exigir tratamiento. Así de cruel es el sistema. Dejamos morir a las personas que tienen cáncer. No importa lo que hagan. No importa cuánto hayan trabajado para hacer del mundo un lugar mejor. El sistema, la bestia, es tan monstruosa que nos devorará a todos. Después de que me llevaran como una pelota de fútbol por diferentes instituciones médicas, comencé a buscar un trabajo que no quería hacer. Dije: "Está bien, tengo que venderme". Así que decidí venderme a la única empresa que no odio, y resultó ser una empresa de tecnología. Obtuve la mejor obra social del mundo y mejoré. Recibí tratamientos y cirugía pero, la verdad, tuve mucho miedo y sufrí mucho.


Me gustaría ver un mundo en el que no tengamos todos que estar deseando cubrir nuestras necesidades materiales básicas para sobrevivir. Quiero un mundo donde todos puedan tener su propia habitación. Cada individuo merece su propia habitación, que sea digna y segura. No tiene por qué ser un palacio, solo estoy hablando de las necesidades básicas. En este país, ni siquiera se puede dormir tranquila en un parque sin que la policía te acose. Recuerdo que en los días de Occupy, me golpeaban o golpeaban a mis amigos. Si pudiéramos resolver las necesidades materiales, las cosas irían mucho mejor. Ni siquiera me importa el nombre que tenga el sistema, si todos tienen una habitación, comida y medicamentos para mantenerse sanos, seguros y funcionales, finalmente viviríamos en una sociedad libre. Después de eso, que todos vivan como quieran y hagan lo que quieran, que sigan sus pasiones. Deberíamos poder viajar libremente por todo el mundo sin pasaporte o sin una condición previa de servidumbre corporativa, sin vernos obligadas a ser esclavas asalariadas porque los economistas keynesianos piensan que tenemos que tener muchas abejas obreras, para que podamos tener una gran economía llena de consumidores. No quiero nada de eso. Solo quiero que los seres humanos vivan como seres humanos. Este es un estado lamentable en el que estamos. Es tan cruel y opresivo, realmente solo quiero que eso se termine.


En este momento, las empresas más grandes (la NSA, IBM, Facebook, Google) están en una carrera para construir lo que se llama la superinteligencia (inteligencia artificial general) porque gana la primera persona que crea un sistema de IA. Un vicepresidente de Google predice que para el año 2045, la tecnología, el software informático y el aprendizaje automático habrán avanzado hasta el punto en que las computadoras serán más inteligentes que todos los cerebros humanos juntos. Eso significa que realmente ya no tendremos un propósito en términos laborales. Ya no podremos inventar nada porque las máquinas lo habrán inventado por nosotros. No tendrá sentido limpiar porque lo hará un robot. Suponiendo que la superinteligencia sea amigable y no destruya al universo, una vez que se fusione y decida permitirnos seguir funcionando, nos enfrentaremos a una crisis. No vamos a saber qué hacer porque nos hemos criado y entrenado durante miles de años para ser trabajadores a los que no les importa el arte, a los que no les importa el amor. Simplemente vamos a la fábrica, somos esclavos asalariados, nos casamos con una corporación y no hacemos nada más que dedicarnos a nuestra carrera.


Cuando eso desaparezca, cuando ya no haya razón para tener una carrera, cuando ya no haya razón para sentarse a inventar cosas y construir nuevas tecnologías, todo el trabajo será obsoleto. La gente se preguntará qué hacer. En ese momento, serán los artistas los que realmente brillen, las personas que desechamos en nuestra actual sociedad. Creo que los artistas, los escritores, los poetas, van a salir, y van a ser las personas que la sociedad realmente valorará. Creo que todas las personas que no quieran fusionarse con la tecnología y todo eso, van a inventar nuevos estilos de vida, encontrar nuevas religiones y tradiciones.


Pueden suceder todo tipo de cosas. Creo que habrá todo un multiverso de visiones que tendrán diferentes grupos e individuos. Todos tendrán su propio parque Zuccotti. Creo que todos deberían tener un parque en el que simplemente puedan realizar las visiones radicales y locas que tengan y hacerlas realidad dentro de una pequeña comunidad. Creo que eso es lo que va a pasar en el futuro. Vas a ver microcomunidades. La gente va a intentar reconectarse con sus raíces y vivir una vida con sentido, una vida en la que definan qué es el sentido en lugar de un libro o una corporación. La gente va a vivir según su propio horario, no va a tener necesidades insatisfechas, no va a estar luchando por la comida porque va a poder conseguir comida en cualquier lugar. Creo que encontraremos nuevas formas de inventar significado.



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