Decirlo todo

January 30, 2018

 

Genio de la frase y la sentencia breve, Guillermo Iuso despliega en Otro panorama de libertad
(Mansalva, 2017) la visión de una época tamizada por la originalidad del que va a contar, como si
fuera un secreto, todo lo que vivió. Su participación en los hechos es central porque de ahí sale su
destreza literaria. Alguna vez dijeron que su obra presenta la proeza de llegar a la honestidad a partir
del artificio de la literatura.


Un egotismo exquisito se despliega en la novela. El narrador es siempre alguien que parece
arrastrado por acontecimientos de los que en principio podría creerse que no tiene control ni
responsabilidad. Porque no hay una moral predecible en ninguno de los perfiles que aparecen en el
libro. Todas sus historias van de la sordidez al amor, de la aventura a la mirada compasiva hacia una
época abyecta.


Es la picaresca urbana de un vitalista sin culpa. No hay apocamiento individual en sus relatos. Hay
seres movidos por el peligro, la contingencia y el azar. Una épica del deseo es el motor de todas sus
tramas. No hay dudas ni disyuntivas existenciales. O, en todo caso, el horror cotidiano está burlado
por un placer que viene de la ambición de los sentidos.


Delante del drama o lo traumático, en Iuso aparece una energía transformadora. Todo lo procesa
con confianza. Hay una ecuanimidad delirante. No es la remembranza ni la resaca de una fiesta o el
relato de las secuelas de noches de agite. Es la mirada de un artista que procesa el choque de clases
y el espanto de una época sin demagogia ni propaganda.


Por toda divisa, en Iuso aparece el lema: “Pasarla bien es el compromiso que más me oprime”.
Ya en Todo lo que pasó (Mansalva, 2014), Iuso había hecho avanzar una novela familiar: “Mi papá
fue un nuevo rico de los sesenta, al que le gustaba que los demás disfruten con sus invitaciones
mientras él trabajaba en su negocio y mi mamá recibía alrededor de cuarenta invitados por día que
venían a pasar la tarde en la pileta. La cancha de fútbol, las reposeras, las medialunas con jamón y
queso, las tortas, las coca-colas y los bombones helados eran un canto a la abundancia”.


Una elegía de la abundancia, pero sin remordimientos, que sus lectores conocimos en Estado de
boarding pass (Duplus, 2000), reeditado en el 2014 en la colección popular de arte argentino de
Mansalva.


Es el linaje de un artista, desplegado en retazos de historias. Iuso, de ingenio epigramático, tiene la
capacidad de dar una imagen de autor en pocos trazos. Una visión de sí mismo. Y el caleidoscopio
de una vida. Iuso se ríe de la disolución del clan. Como si se burlara de esos adultos predecibles que
fueron y siguen estando programadas para la reproducción y para transmitir a sus descendientes
años y años de ascenso social.


Leo a Iuso en la línea de los grandes memorialistas. En el abolengo de esos autores que hicieron
de su vida una obra perdurable. Esos que vivieron para escribir su vida: Proust, Bukowski, Kerouac,
Caicedo, Viscarra, Luy, Correas.

 

Otro panorama de libertad se lee con locura, de un tirón. En su relectura aparecen giros de lenguaje
de una pulcritud y una sencillez que asombran. Una obra donde pareciera que todo tiene que ver
con el placer. Y un grado cero de valoración moral. Juicios estéticos, no morales. Incluso es posible
pensar, al leer esta novela, que la libertad es el fundamento de sociedades desiguales.


Maestro de lo espontáneo, vitalista, reflexivo, díscolo, hedonista, Guillermo Iuso tramita parte la
historia argentina desde un punto de vista extrañado. Pareciera que el narrador está por fuera de
todo, que es alguien mundano o ajeno a lo social. Pero todo está atravesado por la lente
microscópica, hipersensible y atenta del que, comprometido con lo que ve y vive, interviene en la
realidad.


Críticos de arte latinoamericanos, curadores de distintos países de Sudamérica, paranoia,
fantasmas, coleccionistas, descripciones y precisiones de ropa, escenografías, viajes, fantasías
pornográficas, escándalos, “concretar para seguir viviendo” anota Iuso. Una luz narrativa hipnótica
atraviesa cada párrafo de esta novela.


En la obra plástica de Guillermo Iuso, la tipografía es un carácter puramente expresivo.
Macedonio Fernández decía que un pintor es artista cuando percibe un ángulo o un matiz que
escapan al común, no cuando pinta.


Esta novela de Iuso es una meditación narrativa sobre la experiencia de las drogas pero también
es una novela de aprendizaje sobre la educación sentimental de un artista. Militares, ladrones,
prostitutas, drogadictos, aristócratas y artistas se mezclan en el libro. Arte contemporáneo y
violencia social, en el tono de un film noire y desde la perspectiva de un artista del instante. Porque el
sentido es un recorte de perspectiva.


Remembranza y recuerdos, locura, amor y formas de la libertad. Todo traficado en historias de
vida y recuerdos que no pretenden ser alegóricos. Porque Iuso no nos quiere vender nada, no nos
quiere convencer, no hay ínfulas de ejemplaridad en sus libros. No es políticamente correcto pero
tampoco hace una bandera de eso. Hay una ética propia que, sin ser universal, resulta justa y
humana. Un narrador nato que escribe como si hablara y recoge el guante de los escritores de la
generación del 80, conversadores, viajeros y bons vivants.


Hiperbólica, su saga refleja los efectos de la inestabilidad endémica de nuestro país y las marcas de
esos vaivenes, con algo de niño eterno y juventud dorada en la mirada. “Sentí la gloria de haberme
salvado de algo”, escribe Iuso en una de las narraciones que componen el libro.

 

Sin ningún paternalismo ideológico, Guillermo Iuso traduce el brillo de un espíritu verdadero, con
sus más fascinantes contradicciones. Otro panorama de libertad es, desde su primera hasta la última
página, un relato de iniciación donde convergen las emociones de una sensibilidad y se deshacen los
binarismos del pudor o el impudor. Con narraciones de delirio y amistad, de sueños y
prefiguraciones macabras de tiempos signados por lo siniestro, cinco relatos hilvanados arman esta
novela llena de “anécdotas fabulosas”. Una escuela de la percepción. El réquiem de una época,
narrado en voz alta, sin lamentaciones.

 

Sobre Guillermo Iuso, Otro panorama de libertad, Mansalva, Buenos Aires, 2017.

 

 

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