• Benita Llach

Feliz día para todxs


¿Cómo se nombra lo que no puede llamarse? Las chicas se envidian los cuerpos pero también se sostienen. Se miran: ¿qué motivo tiene tu ropa? lycra, seda, jersey, algodón, terciopelo, príncipe de gales. Encontraste en los rincones jeans gastados y te vestís como una adolescente del tiro medio. Un suéter corto, se te ve la panza y pienso: sos hermosa, pero no me animo a decírtelo. Vos solo me lo escribís por chat. Por chat todo más rápido que el corazón fugaz, inquieto. Te amo todo el tiempo. Las personas que más quiero me empiezan a decir Be con amor y terminan diciéndolo con Odio, después no se animan a decirme Beni, parece más íntimo. Solo un chico que nos gustó a las dos me dijo Be para siempre. ¿Alguien se acuerda de nosotras? De las fotos de las chicas con el pelo virgen. Los pelos planchados como si vos también tuvieras frizz. Solamente sabemos que a las dos nos arde la lengua. Nos sacamos selfies con flash que nos tapa la cara y queda como un destello de fuerza. La amistad es--- un destello de fuerza, una chica que te apunta con un arma, dos dias en la vida: un viaje en un auto descapotado escapando de una violación. A veces quiero llamarte Alma y que juntes todas las partes. Ir a una plaza, acompañar a la masa, dura y húmeda que se mueve pero no puede avanzar, adelante están las vallas. Nos detiene lo que para vos es más real. Quiero regalarte un poema que no lo escribí yo. El sindicato era cosa de machos vandoristas / La jotape no te entiende / Dicen que estas equivocada / Me preguntaron qué es el Ni Una Menos para mí y yo te lo pregunté a vos. Usaste palabras solemnes pero ninguna de esas palabras feas como voluptuoso. Te extraño, ¿en qué saltos nos encontramos? Hey, Jude, no lo hagas mal, no tengas miedo. Todo se volvió tan obvio que parece que lo compartimos pero pienso: no sé nada. Un living vacío y oscuro y risas y un lenguaje que no conocía de antes. Para ir a cualquier fiesta robamos lipsticks en farmacity. Mezclamos el miedo con el poder y el polvo verde para ojos de Sephora que te regalaron para Navidad. ¿En qué cajita guardas tu lado sensible? En una habitación donde la luz entra como rectángulos de sol y se llena de sombras con diez personas que nos conocemos hace cuatro encuentros y lees en voz alta una carta que te quiebra la voz y nos raspa a todxs. Yo pienso: ¿esto es lo que te hace llorar? Lo más triste está en el sótano con los fantasmas y las palabras que no decimos hace mucho. Lo que se ve de lejos es que tenemos otros colores pero yo de cerca se que no me mirás a los ojos, mirás por arriba y me transformo hasta ser muy pequeña. Quiero regalarte un piso de arena para pisar sin chocarnos, unas zapatillas rotas para encontrar el paso débil y la fuerza en un collar de perlas de río. Pero después creo que no podemos entender qué nos pasa. Hoy leo al pasar: *a fin de cuentas el cuadrado es muy chiquito y el corazón más*, el cuadrado es un circuito con esquinas frágiles, la pantalla de una película en el cine que no nos gusta o el encuadre de las cosas que no hablamos. Un final sin foto.


Imagen: Vicente Grondona, Another day in paradise, 2020

Acrilico y pigmentos sobretela

63 × 59 1/10 in 160 × 150 cm

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