• Mario Scorzelli

Realidad Alterna


sobre Leepxie el nuevo disco solista de María Fernanda Aldana.


A pesar del panorama global angustiante de un año con pandemia, incendios forestales, caída del PBI y crecimiento exponencial del odio en las redes sociales; Argentina pudo encontrar formas de diseñar políticas para continuar con la ampliación de derechos.

Sin embargo, más allá de esta narrativa progresiva, algunxs necesitamos evadirnos un poco y jugar un rato a los videojuegos, dibujar o escuchar algo de música. De esa manera, como quien ingresa en lo bucles temporales de un agujero negro, llegue al nuevo disco de María Fernanda Aldana.

Antes del primer amanecer, con lo ojos cerrados y en la oscuridad más absoluta, apareció el sonido de un tarareo que se fusionó con el canto eléctrico de pájaros e insectos para distorsionar los límites del mundo y abrir la puerta a un viaje trascendental. Otro tiempo y otro espacio, muchos más hermosos que el nuestro, son posibles. Algunxs artistas parecen ingenierxs increíbles capaces de crear puentes invisibles a ciudades ideales como Leepxie. Ese es el título de este disco, que lleva el nombre del hada mística de la música.

Unas pocas canciones despliegan las letras espontáneas de inocentes poesías escritas con birome, acompañadas por algunos acordes de guitarra y el canto alegre de animales silvestres levemente distorsionado por dispositivos electrónicos que se resisten a guardar silencio y nos dicen, en su particular idioma, que hay una vida que todavía vale la pena vivir.

Ahí, en donde sea que estén, parece proliferar una naturaleza extraña; no solo por los sonidos y colores desconocidos, sino porque es capaz de generar habilidades perceptivas radicalmente novedosas. Quizás esto se deba a un particular bricolage entre los misterios ocultos en las ruinas de Isla Huemul con ejercicios de geometría sagrada y los efectos de una antigua técnica de musicoterapia que utiliza el dulce mantra Maiku canalizado por Samari Luz... ¿Quién sabe? Lo cierto es que no solo hay más colores y sonidos, vemos y escuchamos mucho más.

Este problema, que involucra a la naturaleza generativa y a nuestras habilidades sensibles, aparentemente viene siendo todo un trauma que atormenta a los filósofos hace miles de años. Pero, para lxs artistas capaces de construir mundos de la nada e inventar nuevas posibilidades para la vida, solo parece algo lindo.

El disco es una forma sencilla de encontrar una “salida”, algo parecido a fundar una nación propia absolutamente ideal en la que proliferan especies exóticas y emerge una nueva sensibilidad. Esta forma sencilla también es una táctica sofisticada que no solo permite huir de la pandemia y la condena social, sino que brinda la posibilidad de permanecer a salvo del colapso global.


Leepxie tiene algo virtual, como un flujo de energía que encuentra rutas para escapar de los complejos sistemas de control y opresión de nuestro mundo. El espectro de frecuencias es fresco y jugoso, como un licuado detox para eliminar impureza, residuos y toxinas. Pero, por momentos, logra un efecto desgarrador. El alma se desconecta de la médula espinal para subirse a una nube y llegar a esa realidad alterna tan soñada, en la que se vive feliz.


* Notas de lectorxs: Ines Dahn: Ejemmm esta persona defendió a su hermano pedófilo diciendo que era todo mentira y que ella en 15 años "nunca vio nada raro".


Ines Dahn: Lejos de caer en cualquier deriva puritana de las nuevas exigencias éticas hacia los artistas, no se trata de suprimir la nota ni de boicotear su disco, sino de reflexionar sobre el momento de celebrarlo. ¿No será n momento de hacer un desmontaje de la cultura del rock bohemio que comparte más cosas de las que quisiera con los "brutos" del rock chabón? ¿O escuchar a Fernanda Aldana, pero no su disco, sino preguntarle cómo hizo para articular como mujer la condena de su hermano? su trabajo puede ser bueno, pero no urgente, su análisis estético es menos apremiante que pensar en la posición que llegó a ocupar. Me sorprendió que esa posición siga siendo "cómoda".

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