• Bob Lagomarsino

¿y ahora quién es la neoreaccionaria?


Los intelectuales de “izquierda” tenían un discurso que se repetía como si fuera un gran hit “Alberto es de derecha y Cristina es de izquierda”. Sin muchos más argumentos, esa frase pegadiza funcionaba no solo para conseguir votos, sino para manipular la realidad y convivir sin culpa con las contradicciones. Si había alguna política objetable alcanzaba con imputársela a esa parte maligna del poder que, de todas maneras, era inofensiva porque estaba subordinada a la parte buena que legisla sobre el mal.


Pero, qué sucedería si nos atrevemos a indagar la hipótesis contraria e invertimos el orden de los factores. En ese escenario Alberto sería el encargado de impulsar una agenda socialdemócrata, con ministros genuinamente progresistas, preocupado por la paridad de género, la conquista de derechos para las mujeres, el medio ambiente, etc, etc, etc, etc y Cristina representaría una posición conservadora, pro-vida, alineada con la agenda de la iglesia católica y los caudillos masculinos.


Quizás con las nuevas designaciones del gabinete, solo falto nombrar a Cuneo como vocero de Alberto y poner a Moreno en la Secretaría de Comercio, deberíamos revisar las alineaciones políticas. No sea cosa que creamos estar defendiendo la socialdemocracia y en realidad estemos apoyando a un orden neoreaccionario que tanto tememos.


Pero, el motivo de este texto no es regodearme con la razón que me da la historia ni pelearme con lxs intelectuales de “izquierda”, sino proponer un simple ejercicio de pensamiento para tratar de indagar el hipotético caso de qué pasaría si Cristina en realidad representa la triste conciencia de los neoreaccionarios.


Para no exponer a ningún colega local podríamos poner como ejemplo a alguien que vive bastante lejos, que posiblemente no tenga la más mínima idea de lo que está pasando en nuestro país, pero que sin embargo nos comparte algunas buenas ideas que no vamos a poder desarrollar en esta breve nota. Estoy hablando de Yuk Hui, el ingeniero Chino que meses atrás compartió en sus redes sociales la fotografía de Cristina Fernández de Kirchner con un ejemplar de su libro “fragmentar el futuro” publicado por la editorial Caja negra especializada en propagar curiosas teorías. Más allá del divertido acto de autopromoción, la imagen hoy puede ayudarnos a despertar algunas preguntas inquietantes ¿Qué pensará Yuk Hui sobre Manzur?


Algo parece salir mal cuando los ingenieros (y los matemáticos, quizás en menor medida) se ponen a hablar de arte o de política, y no lo digo solo por Yuk Hui o el presidente de ojos celestes. Hay otros casos interesante y que también podrían ser de utilidad para pensar eso que los intelectuales llaman el neo-racionalismo: una extraña epistemologia (ideada para contrarrestar la tendencia a la desintegración neoreaccionaria) preocupada en encontrar alguna fórmula (mágica) para conseguir la integración de lo particular en lo universal.


En esa dirección podríamos mencionar algunas propuestas como la filosofía de juguete de Reza Negarestani que presenta a la realidad como si se tratara de una bolsa de rastis que se pueden ensamblar de diferentes maneras; las ideas del Dr. en Economía Nick Srnicek que nos ubican a los argentinos como el caso paradigmático para hablar de los hippies o las teorías algo más sensibles del profesor Fernando Zalamea Traba que establecen una serie de categorías inspiradas en las matemáticas, la topología algebraica, las lógicas no clásicas, los gráficos existenciales de Peirce y extraños objetos como los haces y los funtores para lograr definitivamente la tan ansiada integración de los particulares.


Pero, no deberíamos adelantarnos con tantas teorías que no se entienden, porque esa parte de la discusión todavía no ha empezado y la intención de este texto no es hacer el trabajo de los intelectuales de "izquierda" sino preguntarnos qué pasaría sí en realidad Cristina fuera neoreaccionaria. Tendremos que esperar que aquellos que creen en la importancia de tener una voz se expresen sobre esos asuntos. Mientras tanto, si alguien le tenía miedo a los neoreaccionarios, mejor que se prepare porque parece que todavía no hemos visto nada.



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