• Felix Carrasco Pavón

La política de lxs pendeviejxs



En la tele (que ven los no jóvenes) hay un chico de Belgrano (el barrio con mas no jóvenes) de un prestigioso colegio público (prestigioso para los no jóvenes) hablando con mucha moderación al lado de un (no joven) ministro. En cambio, en Twitch hay un gamer con miles de viewers entrevistando a un economista exrockero autoproclamado anarquista que quiere explotar el banco central. Qué problema. Qué problema que los movimientos sociales históricamente asociados a la juventud se estén comunicando como un grupo de señores anticuados y que los movimientos liderados por señores anticuados se estén comunicando como la juventud. De repente dejas a un nene tres horas en YouTube y te sale hablando mal de la inflación, de repente tengo un amigo que me habla mal de la “ideología de género”, ¿Cómo paso esto?


No quiero simplificar el éxito libertario, porque es sabido que las fundaciones que bancan toda esta movida al final de sus enmarañadas redes de contribuyentes siempre están financiadas por lobistas conservadores, es sabido que sería demasiada casualidad que en todos los países del mundo justo esté al unísono ascendiendo esta nueva derecha, es sabido que los medios los sobre representan y les hicieron la campaña, sí, pero además de todo eso bajo mi punto de vista una de las causas más importantes del ascenso libertario de la que pude ser y soy testigo es la del rotundo fracaso de la izquierda en internet. Porque no fue una victoria de ellos, fue un fracaso de la izquierda.


El problema es que la izquierda le delego la batalla del internet a un triste "progresismo" californiano, o como yo lo traduzco al argento, el Albertismo. Esta izquierda tomo como estrategia el moralismo, el estar ofendido, el buscar continuamente el arrogante placer de ser el primer iluminado en darse cuenta de que algo está mal y señalarlo. Quebrantan todas las reglas del internet, acudir a la moral no es más que un llamado a que te troleen y a perder cancha, porque al nene que quiere reírse con videítos y jugar juegos de disparos no le interesa tu video explicando por qué los juegos de disparos son violentos, en cambio ama al youtuber gamer, troll y cínico que se caga de risa de vos y de tu causa. El movimiento social justice warrior, same vibes as Albertismo, lo único que logro fue causar una profunda reacción anti progre en el internet, reacción que se propago muy rápido porque este intento de progresismo parece que se esmera en hacerse insoportable e indefendible, si, está bien, el cumbiero de moda no tiene las letras más correctas, pero dejanos bailar y quejate de algo más grave. Para el momento en el que esta reacción llego a el internet local este triste Albertismo no le pudo hacer frente, bien porque se ofendió y se fue, o porque directamente nunca estuvo. Gracias a esto es que cualquier nene que se meta a ver YouTube 3 horas (muchos), tenga muchas chances de terminar diciendo cosas como “feminazis de mierda”, la derecha gano la hegemonía en las redes sociales. Este progresismo Albertista no se da cuenta que a los jóvenes no nos importa la moral, lo cancelable, ser el aguafiestas, en pocas palabras ser conservador, no, los jóvenes no somos conservadores, y hasta los mismo conservadores lo pudieron entender.


Por eso es que Milei nunca dio ninguna batalla cultural como siempre se esmera en decir. La bomba ya estaba plantada, él la logro detonar. Gracias a este internet derechizado por la inacción “progresista” había miles y miles de nenes antifeministas/antiprogresistas, él nada más, a lo flautista de Hamelín, logro radicalizarlos y usarlos como mecanismo para pasar de economista ocasional de canal América a nuevo mesías.



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